El Rayo Vallecano dejó noqueado al Zaragoza y dio un paso importante en sus pretensiones de seguir en Primera División. Los goles de Diego Costa y Michu dejan al Rayo con buen sabor de boca en su visita a La Romareda.

Ficha técnica:
Real Zaragoza (1): Roberto; Lanzaro (A), Da Silva, Paredes (A), Obradovic(A); Dujmovic (Mateos, minuto 62), Apoño, Ruben Micael (Lafita, minuto 45), Luís García (A); Aranda (A )(Juan Carlos, minuto 65) (A) y Helder Postiga.
Rayo Vallecano (2):Joel; Tito, Arribas, Pulido (A), Casado, Javi Fuego, Movilla, Trashorras (Armenteros, minuto 26), Michel (Piti minuto 84); Rayco (Diego Costa, minuto 45) (A) y Michu(A).
Árbitro: Estrada Fernández.
El Rayo ha vuelto a dar uno de esos ‘puñetazos’ encima de la mesa de la Primera División que dejan algunas cosas claras. Y lo ha hecho para hundir al equipo más flojo de la competición y, de paso, para solucionar a domicilio sus graves problemas como local. Lejos de Vallecas, los de Sandoval se sienten cómodos, juegan sin presión y desarrollan todo lo que en el estadio vallecano no son capaces de conseguir.
El encuentro ante el Zaragoza tuvo dos mitades muy diferentes. La primera para olvidar, la segunda, una nueva demostración de poderío de un Rayo que sigue haciéndose acreedor a metas más altas que luchar por evitar el descenso. No es una quimera, es una realidad viendo lo que hemos visto hoy en La Romareda.
Sandoval apostó, como intuíamos en la previa, por Joel en detrimento de Cobeño. También hizo lo propio con Pulido, siendo Labaka el perjudicado. Con estas dos caras nuevas y con la inclusión de Michel, después de un par de semanas fuera de las convocatorias, y con Rayco jugando de extremo y Michu de único delantero, el Rayo no desplegó su fútbol. Sí lo hacía, en cambio, Roberto Trashorras. El centrocampista se hinchó a tocar balones, distribuyó juego y, hasta que le cazaron, fue de largo el mejor del partido.
El Zaragoza, por su parte, se perdía en sus inocentes intentos por llegar a la portería de Joel y viendo que el Rayo tampoco planteaba problemas, parecía vivir su propia agonía con más calma de la que debiera gastar un equipo en su situación. Eso sí, efectividad plena. En el único remate con intención de toda la primera mitad, los de Manolo Jiménez hicieron un golazo, por mediación de Helder Postiga, coincidiendo con una de las dos “Agapitadas” del encuentro. Y es que, en Zaragoza, las aguas bajan muy turbias y Agapito Iglesias, cara visible del proyecto aragonés, era el primer señalado (al final del partido lo serían también los jugadores).
Sin noticias del Rayo en el área local, la primera mitad se esfumó con la sensación de haber desperdiciado demasiado tiempo en fuegos de artificio, sin profundidad. Rayco no encontraba su sitio en el extremo, Javi Fuego se diluía junto a Movilla y tenía que trabajar en exceso y Michu no ‘rascaba bola’.
Armenteros y Diego Costa dieron un vuelco definitivo al partido
La segunda mitad fue otra historia. Los de Sandoval empezaron a demostrar que su fútbol es otro, que lo que han venido haciendo hasta la fecha nada tenía que ver con lo expuesto en los cuarenta y cinco primeros minutos y que cuando este equipo juega a lo que sabe, y le salen las cosas medianamente bien, es casi imparable.
Diego Costa sustituyó a Rayco en el descanso y Armenteros, que había sustituido a Trashorras después de una dura entrada, se alió con el brasileño. Con estos dos hombres sobre el césped, y con Casado en papel estelar, el Rayo cambió de aires y se convirtió en el único protagonista del choque. El Zaragoza se diluyó, empezó a perseguir sombras y acabó desesperado y criticado por su propia afición. Michel jugaba al primer toque, Javi Fuego apretó los dientes junto a Movilla y Diego Costa, mermado físicamente, se ‘merendó’ a los defensas locales, que en su resignación empezaron a endurecer su juego.
El primer golpe lo propinó el propio Diego Costa y el segundo el siempre presente Michu. Lo de este jugador empieza a ser algo fuera de lo normal. Cierto es que la semana anterior había tirado a la basura dos grandes ocasiones con la puerta semi-vacía, pero de nuevo volvió a aparecer hoy para conseguir el gol de la victoria. Ese gol hizo estallar a la grada en contra de los suyos y serenó los ánimos de los vallecanos que, con el partido ganado, lo llevaron a su terreno, consiguiendo una victoria que, hoy sí, supone más de tres puntos. Getafe, Levante y Real Madrid en el horizonte de los de Sandoval se ven hoy rivales más asequibles de lo que parecían hace apenas unos días.
