>Sin duda este pasa por ser uno de los grandes tópicos de nuestro fútbol. De siempre se ha dicho que «a entrenador nuevo, victoria segura», pero la realidad suele ser mucho más cruda que la teoría. Este año, desde muy pronto, allá por la séptima jornada de liga, empezó el baile de banquillos que dio con los huesos de alguno de ellos lejos de sus iniciales lugares de estancia.
Los primeros en mover ficha fueron el Elche y el Alicante, lo de este último es de traca. Los ilicitanos destituían a David Vidal y confiaban el mando de la nave blanquiverde a Claudio Barragán. El primer partido tras la destitución, el de la victoria segura, acabó en empate a cero con el Hércules. El siguiente encuentro del Elche finalizó con otro empate, en esta ocasión con el Alicante, del que también habrá que hablar, y no fue hasta el tercero cuando lograrían la primera victoria tras la destitución de su técnico (0-3 ante el Alavés).
El Alicante por su parte, está haciendo lo que suelen hacer los equipos que pasan todas las dificultades del mundo para mantener la categoría. Cambiar y cambiar de entrenador. Empezaron con J. Carlos Granero, que tras la séptima jornada sería cesado para ceder su sitio a Asier Garitano. El Alicante tras la destitución de Granero empataría con Celta y Elche y perdería con Albacete. La victoria segura tampoco se produjo. Con estos resultados la directiva alicantina decidió ceder los ‘trastos’ a Nino lema, que ha durado cinco partidos. Su estreno fue una derrota con el Salamanca, después encadenó dos empates (contra Córdoba y Rayo) y volvió a perder ante Levante y R.Sociedad. Una vez más, la victoria no apareció. Ahora le tocará el turno a Manolo Jiménez, que será el cuarto técnico que se encargue de dirigir al Alicante esta temporada.
Pero el ‘baile’ de entrenadores no ha terminado. Esta misma semana el Córdoba, próximo rival del Rayo, ha decidido destituir a su entrenador José González y dar la alternativa a Juan Luna. Ya veremos si continúa la racha de «entrenador nuevo…»
Otro que durante toda la temporada está en la cuerda floja y se sigue hablando de su no continuidad es Javier Clemente, que no está siendo capaz de sacar de los puestos de descenso a su Murcia. A pesar de todo el de Barakaldo se mantiene firme y se agarra a su silla con todas sus fuerzas.
El año pasado los movimientos comenzaron también en la séptima jornada de liga al caer el búlgaro Stoichkov en el Celta. Ese mismo mes García Remón (Cádiz), Manolo Jiménez (Sevilla At.), Juanito (Las Palmas) y M. Angel Roldán (Xerez) no podrían conservar su sitio.
En el Rayo, absoluta tranquilidad
En el conjunto franjirrojo la paz y el sosiego en el banquillo son totales y el trabajo de Pepe Mel está más asegurado que nunca, y con visos de futuro. Su compromiso con el club, con la afición, con el barrio de Vallecas, y sus buenos resultados con un grupo de jugadores que prometen muchas alegrías, le están permitiendo vivir la tranquilidad que les gustaría poder disfrutar a otros muchos que viven tiempos revueltos.
Este sábado el Rayo tendrá la oportunidad de seguir echando por tierra un dicho tan repetido como poco acertado esta temporada. Y es que no hay nada como «fútbol es fútbol», «no hay enemigo pequeño» o «entrenador nuevo, victoria segura».
Un sentimiento, una ilusión… ¡aúpa Rayo, aúpa campeón!
