La planificación deportiva, económica y de abonos del Rayo Vallecano se ha visto trastocada por la decisión de la R.F.E.F. de no permitir acelerar los plazos para la resolución de la solicitud de la licencia ante el TAS.
La junta directiva del Rayo Vallecano cerró la pasada campaña con la incertidumbre de la posible participación del club en competiciones europeas la próxima temporada, algo que haría variar significativamente los planteamientos inicialmente establecidos porque «no es lo mismo hacer un equipo pensando en jugar en Europa, que no hacerlo», como comentaba uno de los dirigentes de la entidad vallecana.
Además de las variaciones de estrategia en la confección de la plantilla -no hay que obviar que el atractivo de una hipotética presencia en la Europa League podría permitir aspirar a jugadores y a equipos inaccesibles a día de hoy-, la estructura de los abonos del próximo año también se verían afectados, al tener que incluir los posibles encuentros que los vallecanos disputaran en competición continental.
En el seno del cuadro franjirrojo se optó en primera instancia por la prudencia y por no presionar a las instituciones futbolísticas europeas solicitando una licencia en el TAS que no hubiera servido para nada, en caso de resolución positiva del contencioso presentado por el Málaga. Esta circunstancia, sumada a un gasto innecesario entre tasas, desplazamientos y preparación de los argumentos necesarios para defender su postura, hicieron que el cuadro franjirrojo dilatase al máximo su recurso ante el TAS. Una vez conocida la sentencia del Málaga, que le permitía tener la opción de disputar la Europa League, el Rayo dio un paso al frente, topándose con la R.F.E.F.
La Federación, que ya había solicitado al Sevilla C.F. que completase los trámites necesarios para inscribirse en la Europa League (el conjunto hispalense dispone de licencia y finalizó la pasada liga en noveno lugar), había denegado hasta en dos ocasiones el «pasaporte» europeo al Rayo, y completó su ‘estrategia’ denegando al club presidido por Martín Presa y asesorado por Javier Tebas, la opción de acelerar los plazos al máximo para que el TAS pudiera resolver su caso en un breve período de tiempo.
Esta última decisión del máximo organismo del fútbol español supone un duro revés a la planificación a todos los niveles de un club inmerso en ley concursal, que ve la salida a Europa como una posibilidad de ‘hacer caja’ y de ir cuadrando las cuentas, pero que tendrá que esperar hasta más allá de la mitad del mes de Julio para tener resuelto un «problema» que le impide trabajar a pleno rendimiento.
