La clasificación del Atlético de Madrid para las semifinales de la Copa del Rey 2025-26 (0-5 ante el Betis en La Cartuja) cierra el círculo de un formato de competición que resulta tan apasionante en las primeras rondas como injusto en las eliminatorias finales. Que en las semifinales estén el F.C. Barcelona, el Atlético de Madrid, el Athletic Club y la Real Sociedad no sorprende; lo que resulta cuestionable es el camino que tres de ellos (a excepción de la Real Sociedad) han tenido que recorrer para plantarse en la antesala de la gran final.
Mientras equipos como el Rayo Vallecano (de Primera División, recordamos) tuvieron que superar una primera ronda contra Yuncos, otra frente al Ávila, después con el Granada y finalmente ante el Alavés, los equipos que disputan la Supercopa en Arabia entraban en dieciseisavos de final contra rivales de menor categoría. Es decir, mientras el Rayo visitaba al Granada de Segunda División tras derrotar a Yuncos y Ávila, el Barcelona debutaba en Guadalajara, el Real Madrid en Talavera, el Athletic en Ourense y el Atlético de Madrid frente al Atlético Baleares.
Pero la injusticia de la competición no se detiene ahí. En octavos de final, de nuevo se aplica el criterio de asignar rivales de menor categoría “por decreto” a los equipos de la Supercopa. Así, mientras el Rayo se enfrentaba al Alavés de Primera División, los supercoperos visitaban equipos de Segunda como Deportivo de la Coruña, Racing de Santander, Albacete o Cultural Leonesa. El Real Madrid demostró que este trato no garantiza pasar de ronda, pero el resto sí.
Lo del Barcelona es especialmente llamativo: el conjunto blaugrana ha llegado a las semifinales sin medirse a ningún equipo de Primera División. Sus rivales han sido Guadalajara, Racing de Santander y Albacete. Algo más exigente, aunque tampoco demasiado, fue el recorrido del Athletic: Ourense, Cultural Leonesa y Valencia; y el del Atlético de Madrid: Baleares, Deportivo de la Coruña y Betis.
De esta manera, tres de los cuatro equipos de la Supercopa (Barcelona, Atlético y Athletic) están en semifinales, y salvo el Real Madrid (reemplazado esta vez por la Real Sociedad), se repiten las semifinales de la temporada pasada (Barcelona, Atlético y Real Sociedad). Mientras la Copa siga “manipulada” y no se trate a todos los equipos por igual, la competición seguirá siendo apasionante en partidos contra Yuncos, Villamuriel, Lugones y compañía, pero seguirá siendo una vergüenza en el trato preferencial que reciben los grandes para asegurarse semifinales y finales casi regaladas.
