La llegada de Baraja no ha provocado una revolución en el equipo y los propios jugadores opinan que las diferencias son mínimas. Miku, por ejemplo, afirma que «es una línea continuista».
Rubén Baraja ha introducido cambios en la preparación física, en la disposición táctica y en la manera de afrontar los partidos. Además, el nuevo técnico del Rayo Vallecano ha cambiado caras para devolver al once inicial de cada partido a los que, en un principio, debían ser parte integrante del equipo que llevara la voz cantante en busca de un ascenso del que cada vez se habla menos en Vallecas. Pese a todo esto, la impresión general es que han cambiado muy pocas cosas y los mismos jugadores tienen dificultades para explicar las diferencias entre la etapa anterior con Sandoval al frente y la actual, con Baraja dirigiendo el equipo.
En cuestión de nombres, Baraja ha devuelto al once inicial franjirrojo (atendiendo a la alineación del choque contra el Alcorcón de la semana pasada) a Trashorras, Rat, Zé Castro o Javi Guerra, que fueron casi indiscutibles para Sandoval en los primeros compases de la competición. También ha mantenido a Ebert, Alex Moreno o Cristaldo, que en el tramo final de su segunda andadura en el banquillo franjirrojo gozaron de su confianza y se han ido quedando fuera jugadores como Comesaña, Beltrán, Zuculini, Galán o Nacho, que en sus últimos partidos, en los duelos de Tenerife y UCAM, sí estuvieron en el equipo. Del partido en las islas tan solo se mantuvieron en el once inicial de la pasada jornada el arquero argentino Gazzaniga, el central Zé Castro y los centrocampistas Alex Moreno y Patrick Ebert. Hay que recordar que en aquella jornada hubo una auténtica ‘plaga’ de lesionados que no pudieron viajar a Tenerife y que dejaron al equipo con muy pocas opciones para pelear dicho partido. De los titulares ante el UCAM, que sería la puntilla para el entrenador madrileño, Baraja ha mantenido a Gazzaniga, Rat, Zé Castro, Ebert y Javi Guerra, mientras que el resto del equipo no se parece en nada a aquel que perdiera ambos encuentros sacando al técnico fuera del club.
En cuanto al discurso futbolístico es cierto que hasta el momento hemos escuchado y visto muy pocas novedades. El dibujo táctico, con el 4-4-2, ha variado, pero poco más. Se sigue hablando de centros laterales aprovechando la velocidad de los hombres de banda, de aprovechar los rechaces y se sigue abusando de los envíos largos desde la defensa en busca de los remates de Manucho o Javi Guerra. Nada de creación, poco de protagonismo, mismos resultados. La vistosidad del fútbol del Rayo ha desaparecido por completo y, pese a ser casi la misma plantilla que el año anterior en Primera División, este equipo no se asemeja absolutamente en nada al dirigido por Paco Jémez.
Javi Guerra decía que la llegada de Baraja ha provocado un cambio en la intensidad y la colocación del equipo. «Las cosas las tenemos muy claras, sabemos lo que tenemos que hacer y el equipo se tiene que soltar. Tenemos que recuperar la forma física para dar el máximo nivel, pero sobre todo el equipo ha ganado en intensidad y en colocación y tenemos que mejorar arriba, pero eso es algo que llegará». En cambio, Miku era mucho más claro al respecto. Para el venezolano la llegada del nuevo técnico «tampoco ha sido un gran cambio. Es una línea continuista y no veo muchas diferencias. A nivel anímico y físico estamos mucho mejor, esa es la diferencia, pero más allá de eso no creo que haya muchas cosas».
Todos apuntan, como también se ha hecho en ‘petit comité’ desde diversos ámbitos internos del club, que la mayor diferencia está en la preparación física pero, a partir de ahí, por el momento todo sigue igual y Baraja tampoco ha dado con la tecla de hacer jugar al equipo como lo debe hacer un aspirante al ascenso.
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