Opinión. El próximo rival del Rayo Vallecano, el Valencia C.F., ha sabido sobreponerse a la venta de sus jugadores ‘bandera’, a pesar de lo cual no han bajado su rendimiento y se mantiene entre los grandes.

En la Ciudad del Turia deberían dar lecciones de gestión: de mala y de buena gestión. De las primeras se ocuparían el señor Soler y compañía, que dejaron en el club ché una pesada herencia de más de 500 millones de euros de deuda. Las segundas, las que nos interesan, corren a cargo de Llorente, gestor forjado en el mundo del baloncesto y puesto en el cargo por los principales acreedores de la entidad.
El actual mandatario está dando toda una clase magistral de acierto en la gestión económica ya que, en apenas dos años, ha rebajado la deuda del Valencia en casi 200 millones de euros. Lo ha hecho, es verdad, vendiendo a sus principales hombres. Ya no están en sus filas gente como Villa, Marchena, Joaquín, Silva o Mata, jugadores que le daban al club una relevancia nacional e internacional. Pero, y esto es lo importante y meritorio, esa venta masiva, y su posterior sustitución por otra hornada de gente nueva, no se ha dejado sentir en los resultado del Valencia. La dirección deportiva y el entrenador han sabido incorporar a gente con hambre y proyección que han situado al equipo en lo más alto. Resultado: el club ha vendido a sus jugadores bandera, ha ganado dinero para aminorar su deuda y ha seguido entre los grandes. Pero, además, la línea de actuación parece que seguirá en el futuro.
Hace unas semanas, y al hilo de la magnífica racha goleadora de Soldado (¿por qué no está en la selección?), leía en un periódico que el delantero sería el próximo jugador que traspasaría el Valencia. Pues seguro que sí, seguro que repetirán la operación de Villa; pero el mérito es que Soldado, después de jugar en la ribera del Turia, se habrá revalorizado…y quizá pase lo mismo con Piatti, o con Parejo si Emery al final cuenta más con él. En fin, que si esto sigue (deseo que así sea) el Valencia seguirá vendiendo jugadores y reduciendo su deuda pero, al mismo tiempo, irá incorporando a gente que despunta, revalorizándola, disminuyendo deuda… y sin bajarse de la élite. Espero desde aquí que Llorente siga con su acierto en la gestión hasta eliminar la pesada herencia de Soler; que Emery siga siendo tan valiente y soñador como para atreverse a decir “si juego la Champions es porque tengo la ilusión de ganarla”. Hoy por hoy, Valencia es la única alternativa seria, aunque bien es verdad que lejana, a la bicefalia que reina en la liga.
