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Mejor imposible

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El Rayo culminó una gran semana derrotando al Villarreal B en un partido jugado con intensidad

© PXR. Vallecas, 11 Octubre 2009
Pepe Mel tenía respeto por este partido, pero sus dudas quedaron resueltas cuando comprobó la intensidad de sus jugadores. El conjunto vallecano, que ya había tenido la mala experiencia de la derrota en Cartagena después de una gran victoria en Copa, afrontaba el choque respetando al rival pero sobretodo pensando en los antecedentes. En la segunda jornada de liga el Rayo, tras derrotar a la Real, cayó ante el Cartagena y Mel no quería que se repitiera la misma historia. Para ello volvió a confiar en su juego de toque y precisión para intentar superar a un animoso rival que nunca le perdió la cara al partido, a pesar incluso del 0-2 adverso con el que se alcanzó el descanso.

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Ficha técnica:

Villarreal B: Juan Carlos, Costa (A)(Angel, min. 45), Kiko, Marcos Gullón (A), Cristobal (Enríquez, min. 77), Matilla (A), M. Rubén, Carlos Tomás (A), Flores (Joan Tomás, min. 45), Hernán Pérez y Mario (A).
Rayo Vallecano: Cobeño, Edu Albacar, Pelegrín, Serrano, Coke, Quero, Movilla, Michel (Pacheco, min. 81), Jofre (Rafa García, min. 77), Piti y Rubén Castro (Pachón, min. 85).
Goles:0-1. Minuto 32. R. Castro, de penalti; 0-2 Minuto 39. R. Castro.
Arbitro: Pérez Montero.

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Las bajas de Angel y Aganzo fueron cubiertas por Michel y Piti y el Rayo no sufrió ante el Villarreal B. El conjunto vallecano, una vez superada la resaca copera, volvía a afrontar un nuevo choque liguero con la intención de redondear una gran semana. La buena sensación dejada ante el Betis, la fenomenal actuación ante el Córdoba el miércoles, tuvo su continuación en la ciudad deportiva del Villarreal.

Pepe Mel era conocedor del buen fútbol que despliega el filial castellonense y no quiso dejar que los locales llevaran el mando desde el primer instante. Con velocidad de balón, por ambos lados, tocando con criterio, aunque sin apenas crear peligro, se fueron consumiendo los primeros minutos de un encuentro en el que ambos se fueron tanteando, buscando el mejor momento para dar un zarpazo al rival.

Ambos equipos intentaban sorprender abriendo el juego a bandas, con un planteamiento en el que sobresalió el juego y la aportación de Quero. El extremo estuvo hiperactivo todo el encuentro y fue un auténtico quebradero de cabeza para la defensa del conjunto amarillo. Sus acciones fueron un peligro constante para una zaga demasiado pendiente de otro hombre: Rubén «Cresta» Castro.

El delantero canario está en racha y el Rayo se aprovecha de ello. Suyos fueron los dos goles y alguna que otra ocasión más que se fue al limbo, pero que ratifica el gran estado de forma del ariete franjirrojo.

En diez minutos el Rayo acabó con la resistencia del Villarreal B

Diez minutos de acierto ofensivo bastaron para decantar el choque. En el minuto 32 una falta lanzada por Albacar derivaría en un penalti cometido por Matilla y convertido en gol por Rubén Castro. Y siete minutos más tarde, los dos destacados del encuentro se aliaron para inventarse la jugada del partido. Quero se escapó por velocidad de su par y cedió a Rubén Castro que de perfecta vaselina superó a Juan Carlos, para sentenciar un partido que no decayó en su vistosidad.

El Villarreal B siguió buscando recortar distancias en el marcador y lo hizo sin perder la compostura y estando bien situado sobre el terreno de juego. El Rayo por su parte, tranquilo y controlado, se manejó perfectamente con el marcador a favor y supo jugar con un resultado que les permitía ‘dormir’ líderes a falta de los resultados del domingo.

M. Rubén tuvo en sus botas la oportunidad de recortar distancias en el marcador mediada la segunda mitad y Coke veía como le anulaban un gol por presunto fuera de juego. Movilla se había reivindicado por aquel entonces como capitán general del centro del campo y su estabilidad y control permitió al Rayo mantenerse firme ante la vitalidad del Villarreal B.

El Rayo logró una victoria inteligente y sobria que le permite seguir en lo más alto de la clasificación, pero sobretodo demuestra el gran estado de forma, tanto física como mental y futbolística, de un equipo que está atravesando una racha excepcional.

Un sentimiento, una ilusión… ¡aúpa Rayo, aúpa campeón!