Miedo escénico

El Rayo Vallecano no pudo superar el miedo escénico que le provocó el jugar con la ventaja que otorgaba ser conocedor de una nueva derrota del Celta de Vigo y en un partido irregular y en el que fue de menos a más, cayó derrotado ante un Salamanca serio y batallador.

 rayo 1 salamanca 2

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Ficha técnica:

Rayo Vallecano (1): Dani, Coke (A), Amaya, Arribas, Casado (A), Michel (Trejo, minuto 45) (A), Movilla, Javi Fuego (A), Susaeta (Juli, minuto 45),  Piti (A) (Lass, minuto 70) y Delibasic.

U.D. Salamanca (2): Ribas, Zamora, Héctor Yuste, Márcos Márquez (Juanjo, minuto 76), Perico (Brian Sarmiento, minuto 58), Edu Bedia (A), Sito Castro, Goikoetxea, Toti, Kike López (Arbilla, minuto 72) y Juanpa (A).

Árbitro: Pérez Montero (colegio andaluz).

Goles: 0-1. Minuto 5. Toti; 1-1. Minuto 55. Trejo, de penalti; 1-2. Minuto 63. Brian Sarmiento.

Incidencias: Se guardó un minuto de silencio en memoria de Severiano Ballesteros.

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El Rayo Vallecano no fue capaz de estar a la altura de las circunstancias y en un partido irregular y con bastantes lagunas cayó derrotado frente a la U.D. Salamanca, un equipo que con el agua al cuello supo desarbolar a su rival y superarle línea por línea.

Decidió Sandoval que la continuidad debía darle la posibilidad de celebrar algo más que una victoria, puesto que el Celta había perdido en el partido adelantado de la jornada del sábado de manera abultada ante su hinchada por 0-4 con el Girona. La baja de Armenteros y la reincorporación de Movilla fueron, junto con el cambio Delibasic por Trejo, las únicas variaciones en los franjirrojos. El ascenso estaba en su mano, únicamente debía jugar a lo de siempre y ganar, como casi siempre. Pero lo de hoy no fue tan sencillo. En parte porque el Rayo se separó de su línea habitual, un poco por saberse superior a su rival, otro poco por su ventaja en la clasificación y en gran parte porque los charros no dejaron pasar el tren de la salvación y en la estación de Portazgo decidieron dar un golpe de efecto basado en los fundamentos del fútbol vallecano.

Fue con la presión, la apertura a bandas y con las transiciones rápidas como los de Balta opusieron toda la resistencia que un equipo visitante puede ofrecer en el estadio de Vallecas y así fue como los charros sorprendieron y superaron a un equipo con pie y medio en Primera División. El Rayo no se sentía cómodo, más bien todo lo contrario, y su circulación de balón solía morir muy lejos del área de un Ribas que no sufrió el habitual acoso al que se suele someter a los metas rivales. Dani, en cambio, tenía más trabajo del habitual y Amaya se las tenía que ver con un Márcos Márquez activo y peligroso que ganaba infinidad de balones, tanto por alto como por bajo.

Los primeros compases sirvieron de aviso a navegantes. El Rayo intentaba mover el balón con rapidez pero sus pérdidas en el centro del campo provocaban serios problemas a la línea defensiva. Así llegaban los primeros acercamientos de un Salamanca que estuvo arropado en la grada por un numeroso grupo de aficionados que no paró de animar a los suyos durante los noventa minutos.

El primero en avisar sería Kike López que tras superar a Casado en velocidad probó fortuna con un duro disparo que se marcharía fuera. A continuación Marcos Márquez obligaría a Dani a emplearse a fondo para tapar un nuevo intento visitante, preámbulo de la acción que supondría el primer gol castellano. Toti, tras saque de esquina, enganchaba un buen disparo desde la frontal aunque escorado a un lado, para superar al meta gallego y enfriar los ánimos de una grada que veía cómo su Rayo daba el primer mal paso en su lucha definitiva por alcanzar la Primera División. Atrás quedaban protestas hacia el palco, muñecos descolgados desde tribuna, cánticos y pancartas, solo importaba el Rayo y su ascenso.

A pesar del 0-1 inicial los madrileños no mejoraron demasiado su imagen, provocando un recital de gestos, aspavientos y comentarios de su técnico, totalmente insatisfecho con las prestaciones de los suyos. Entre tanto, los charros seguían a lo suyo y tanto Kike López como Márcos Márquez se las ingeniaban para traer por el camino de la amargura a Amaya, Arribas, Coke y Casado. En ataque, el Rayo no era efectivo y Delibasic ‘moría’ peleando balones infructuosos y tanto Piti como Susaeta se alejaban de su buena línea de las últimas jornadas, sobre todo el vasco, que sería sustituido al descanso.

La entrada de Trejo y Juli varió la dinámica y el Rayo se pareció más a sí mismo

trejo

No tuvieron que pasar grandes cosas para que el partido cambiara en la segunda mitad. Dos pinceladas en el once, algo más de agresividad y mucha más verticalidad dieron un pequeño vuelco a la situación, acercando al Rayo a su propia imagen. La entrada de Juli y Trejo obligó al Salamanca a tener más fijación defensiva, ayudando por tanto a los hombres de creación del Rayo y a sus jugadores de banda, que ahora sí encontraban cierta ventaja para llegar al ataque.

Sería el media punta argentino el que con un par de arranques de rabia y calidad pondría en jaque a la defensa visitante. Sus primeros intentos no fructificaron pero su irrupción en el partido fue explosiva. Una caída suya por agarrón dentro del área sería reclamada como penalti por la grada, pero Pérez Montero decidía mirar para otro lado dejando sin señalar una acción que hubiera metido de lleno a los franjirrojos en el partido. Esto ocurriría en la siguiente acción de ataque, cuando Juanpa tapaba con el brazo una llegada de Casado y la consiguiente pena máxima era anotada por Trejo ‘a lo Panenka’. El Rayo encontraba más petróleo en diez minutos que en los anteriores cuarenta y cinco.

Lo siguió intentando el equipo de Sandoval, que sin ser el mejor Rayo sí tenía esa constancia y esa fe en que la remontada podría llegar a consumarse. Pero hoy no era el día de los delanteros y sí el de un Salamanca que seguía ofreciendo la imagen de equipo serio y bien trabajado, aprovechando al máximo la velocidad en el contragolpe y la estrategia para sentenciar. Sería precisamente ésta última la manera en que llegaría el gol decisivo. Brian Sarmiento aprovechaba un balón en el segundo palo a la salida de un córner para anotar el 1-2 y su equipo decidió que era el momento de matar el partido y buscar que pasara el tiempo.

Quedaban veinticinco minutos y el Rayo debía volver a remar contracorriente y, sin Armenteros, no pudo esta vez llevar a cabo una nueva gesta. Sus intentos fueron baldíos y la entrada de Lass como revulsivo no terminó de allanar el camino de un equipo que volverá a tener una nueva oportunidad el jueves y ante un incómodo rival, el Elche C.F.