¡¡No al fútbol los lunes… ni los viernes!!

La decisión de la LFP de añadir un partido los viernes nos lleva a plantearnos, por enésima vez, qué es lo que está ocurriendo en la Primera División. Cambios de horarios y partidos fuera de fin de semana siguen perjudicando a los aficionados.

Opinión. Sé que habrá alguno que dirá que nos repetimos, que siempre estamos con lo mismo y que ya sabemos lo que hay. Sé que habrá alguno que no estará de acuerdo conmigo en todo o en parte, pero también sé que todos, absolutamente todos, seríamos mucho más felices si supiéramos que, como aficionados de un equipo de fútbol, se nos tiene el respeto que nos merecemos.

Mi reflexión de nuevo gira en torno a los horarios de los partidos de liga, a los vaivenes del dinero, a las plataformas televisivas, a la carroña que los buitres pelean cada cierto tiempo, al G-20, G-40 o G5, porque ni ellos saben cuántos son ya, pero sobre todo gira en torno a ti, a nosotros. Me pone de mala leche cada comunicado que la patronal del fútbol lanza en relación a los horarios de los partidos. Ya no saben qué hacer. La última moda es quitarse de en medio a los modestos para que los partidos «Champions» luzcan a plena luz del día o de los mejores focos de la televisión. El resto no interesa, no interesa tu equipo, no interesa su historia, ni su presente, ni su futuro, pero lo peor, no interesamos ni tú ni yo.

Lo primero que se inventaron fue poner un partido cada dos horas repartido a lo largo del fin de semana. Se acabó aquello de los carruseles, las rondas y los marcadores simultáneos. Se acabó aquello de aplaudir un gol de otro equipo porque te favorece o apretar más a los tuyos porque otro resultado te viene mal dado. La historia dejará para el recuerdo memorables tardes de domingo con el transistor pegado a la oreja, los tiempos han cambiado, y no siempre lo hacen para mejor. Me inunda la nostalgia, tengo que reconocerlo.

Más allá de sentimentalismos, la realidad nos lleva por los caminos que marca el dinero. Como se quedaban sin horarios a repartir en el fin de semana, alargaron las jornadas hasta el lunes, desplazando a aquellos que no interesaban o que, al menos, interesaban, pero por debajo de los más grandes. Ni Barcelona ni Real Madrid jugarían nunca en lunes (salvo en Vallecas, de eso ya se encargó alguien por desgracia para el resto). Después empezaron con el baile de horarios absurdos y lamentables que les dejaba una vez más en el mayor de los ridículos. ¿Qué es eso de un partido a las 17,50 o a las 19,45 o a las 15,23…? Pocas veces he visto una estupidez mayor y pensé que no existiría, pero me volví a equivocar.

El último paso dado por los jefes de este «tinglao» ha sido incluir un partido los viernes porque «en ocasiones algunos partidos se solapaban». Pero, ¿qué es esto? Como se solapan diez minutos dos partidos del fin de semana ¿hacemos que las jornadas empiecen los viernes y finalicen los lunes?, ¿nos encargamos de seguir echando al público en general y a los abonados en particular de los estadios de nuestro país? ¿evitamos que quien ha pagado su abono pueda acudir a éste o a aquel partido? ¿negamos la posibilidad de desplazamiento a las aficiones que, todavía inmersas en la magia de este deporte, se hacen kilómetros y kilómetros para seguir a los suyos?… Increíble, de verdad, fuera de toda lógica.

Las televisiones ganan dinero, la LFP gana dinero, los clubes ganan dinero, aquí todos ganan dinero, y los que lo pagan, los que lo sufren, los que lo viven, ven como día a día se les pisotea, maltrata y olvida a propósito, porque ni tú ni yo, lamentablemente, contamos para nada. Bukaneros ya puede ampliar su grito: «No al futbol los lunes… ¡¡ni los viernes!!».