Pocos refuerzos y menos gol para un proyecto a medio construir

La ilusión del aficionado del Rayo Vallecano es infinita. Después de redimir parte de sus pecados en Segunda División B, proceso que sirvió para que la afición se uniera, el conjunto vallecano lucha contra su presente para reforzar un equipo sin posibilidades económicas.

Pocos refuerzos y menos gol. El Rayo Vallecano continúa «peinando» el mercado futbolístico español y europeo en busca de esos mimbres que le aseguren la permanencia en la élite del fútbol nacional. Lo hace con paciencia, lo hace con criterio, pero sobre todo, y por encima de todo, lo hace conforme a su actual realidad. La ley concursal impide que la entidad propiedad de Raúl Martín Presa se asegure fichajes de renombre en las condiciones del pasado. Durante los últimos años el conjunto vallecano decidió apostar por una política de fichajes a ‘coste cero’, en eso poco han variado las condiciones. Sí lo han hecho, sin embargo, en la vertiente directa de negociación con el futbolista. En lo que antes eran promesas de salarios elevados, de primas aseguradas, de ganancias y buena salud económica, hoy la realidad es otra bien distinta. Los recortes que desde la administración concursal se siguen promulgando y exigiendo, impiden promesas que no podrían cumplirse en estos momentos.

Ese es uno de los grandes problemas que está debiendo afrontar la dirección deportiva de un Rayo que, hasta la fecha, se ha reforzado bien, pero que necesita imperiosamente seguir haciéndolo para no descolgarse en una carrera que, debido a la huelga de futbolistas, todavía no ha dado sus primeros pasos.

El Rayo ha incorporado a gente joven y con ganas de triunfar. El perfil elegido por el momento ha sido el de hombres procedentes de la Segunda División e incluso de categorías inferiores, con hambre de éxito y con proyección y, salvo Labaka (central de 31 años) y Roberto Trashorras (centrocampista de 30 años), ha encontrado lo que buscaba. Las líneas defensivas y de centro del campo van tomando cuerpo y, a la espera de los últimos retoques, empiezan a tener la consistencia que Sandoval espera de su equipo. Es en la línea más ofensiva donde el plantel hace aguas y donde los esfuerzos se están redoblando para que el nivel no baje. Por el momento, un jugador de unas cualidades envidiables como Lass quiere hacer sombra a un veterano como Delibasic, que salvo en retazos todavía no ha demostrado la valía que se le supone y que ha demostrado en otros momentos. La alternativa durante este verano se ha llamado Leo. El joven delantero, que se lesionara en el encuentro del Trofeo de Vallecas ante el Sporting, sabe que su sitio es el filial y, salvo una hecatombe en forma de caída de posibles incorporaciones, tendrá muy difícil su salto al primer equipo.

La lista manejada por Felipe Miñambres ha debido ir tachando nombres que se escapaban a las condiciones que actualmente maneja el director deportivo franjirrojo. Aún así, la constancia de la secretaría técnica y del míster vallecano empezarán a dar sus frutos en los próximos días, manejando los tiempos y apurando las opciones en busca de la mejor alternativa que permita al Rayo Vallecano realizar ese fichaje (siempre en forma de cesión) de un hombre que se convierta en el ensamblador de un proyecto construido con cabeza y sin recursos, pero con un arma muy poderosa, la ilusión.