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«Hola, querÃa presentarme, aunque en fin, ya me conocéis todos y todas. Tengo nombre y apellido, me llamo ‘Copa’ y, desde que me hice mayor, mi apellido volvió a ser ‘del Rey’ (aunque también he sido conocida por ‘del GeneralÃsimo’). Tengo ya muchos años a mis espaldas, muchos recuerdos, muchos sentimientos… desde aquellos mis principios en los que brillaba con esplendor, hasta la actualidad en la que estoy «llena de polvo» esperando que lleguen los cuartos o las semis, para que me den un poquito de lustre.
Tengo infinidad de recuerdos y he conocido a muchos campeones, desde el Rey de Copas como se conoce al Athletic (aunque coleccione más el Barça) o la primera final con mi nombre recuperado, ¡qué noche aquella! (1976, Betis 2 – Athletic 2 y 8-7 en los penalties para los andaluces)…
He pasado por las manos de 14 ‘novios’, a pesar de haber tenido infinidad de pretendientes. Y todavÃa me veo bella. Hoy vuelvo al escaparate, porque mi amiga, aunque también rival, la Liga, se toma un respiro para cederme algo de protagonismo y dejar que me haga la foto con los grandes de España, y con esos otros, mucho más humildes, pero que añoran tenerme cerca algún dÃa. Hoy estoy en Benidorm, pero mañana tendré que emplearme a fondo para darme una vuelta por Ponferrada, Orihuela o Vallecas, donde tantas y tantas miradas estarán pendientes de mi, y de mis «goles».
A veces pienso que nadie me quiere, que no saben qué hacer conmigo. Ese Sr. Villar, que se debate entre una revolución a la inglesa para devolverme un trocito de emoción, de grandeza, de esplendor, de fútbol con mayúsculas, o la presión de los de siempre que, en legÃtima defensa de sus intereses, claman porque todo siga igual. No quieren tenerme, pero tampoco perderme. Y ahà sigo yo, dando tumbos, pasando ‘rondas’, hasta que el gran público gire sus cabezas para darse cuenta de que yo, la Copa, sigo aquÃ, deseando ser protagonista de una noche de fútbol. Mientras tanto, su Majestad, mi «padre», duerme plácidamente esperando que llegue su noche para sacarme de paseo… Por favor, no dejéis que me muera, con un poco de cariño, me conformo.»
