>En un encuentro marcado por lo extradeportivo más que por lo que realmente sucedió sobre el terreno de juego, que a grandes rasgos fue bastante poco, el Almería consiguió una mínima renta de cara al encuentro de vuelta el próximo 12 de noviembre en su estadio. La ida de los dieciseisavos de final se resume en los goles, y poco más.
Noche fria en Vallecas, lo que sumado al día y hora del encuentro, no ayudó a que las gradas del Teresa Rivero presentaran el aspecto de los partidos de liga. Y frio y soso comenzó el encuentro, con un Rayo que en los primeros minutos intentó llevar la voz cantante ante un Almería que esperaba agazapado, inquieto, y a la expectativa, observando si era tan fiero el rival como se lo habían pintado. Pero ese Rayo, que camina con paso firme por la liga de Segunda División, no era este equipo. Un conjunto plagado de suplentes (Pepe Mel se había dejado toda la artillería en la grada) y al que le duró la gasolina 25 minutos. Justo el tiempo que tardó el Almería en estirarse y asestar el primer zarpazo a Rubén Falcón.
Antes, en el minuto 11, el colegiado del encuentro, el Sr. Ayza Gómez convirtió una jugada de manos de un atacante andaluz en un auténtico show. Señaló penalti por manos de un defensor, o al menos eso pareció, luego empezó a dudar, se echó mano al ‘pinganillo’, se apartó de la escena para volver a aparecer señalando de nuevo el punto de penalti, o al menos eso parecía, nueva duda… y al final, mano del delantero, tarjeta amarilla y el primer susto para la parroquia local.
Después de esto un remate alto de Jofre, otro de Collantes, que intercambiaron el carril, y poco más. En el minuto 25, una internada por la banda derecha y remate a bocajarro de Solari para convertir el 0-1 y dejar a todos con la boca abierta. Ahí se vió la diferencia entre un equipo de Primera y uno de Segunda. El de Primera necesitó un remate para ir por delante, el de Segunda, desapareció.
El Almería empezó a hacer circular el balón, los nervios llegaron al conjunto franjirrojo que perdió por completo el control del juego y se dedicó a ‘corretear’ tras las sombras de un Almería que únicamente tocaba y tocaba, sin profundidad, sin mordiente, sin intención.
Y se montó el espectáculo… fuera del estadio
Mediada la primera mitad del encuentro, el interés se trasladó a la grada. Los bulliciosos aficinados del fondo (Bukaneros) de repente dejaron de animar, abrieron hueco, y desde ahí hasta el final del encuentro no se les volvió a oir ni a ver. El silencio fue total en el estadio, pero no fuera de él. Las sirenas de la policía, salpicadas con disparos de pelotas de goma, que se pudieron escuchar desde dentro, acapararon todo el interés de un encuentro que se había convertido en lo menos importante.
Entre tanto el Almería seguía a lo suyo, y sin apabullar imponía su ley. En la segunda jugada que se acercaron con peligro al portal de Falcón, 0-2, Solari de nuevo, y el partido se rompía definitivamente (minuto 38).
En el descanso Pepe Mel debió indicar a sus jugadores que el Almería no era para tanto, que la diferencia no era la que reflejaba el marcador y que había que salir con más intensidad en la segunda parte. Y ahí el Rayo quiso tomar de nuevo el mando, pero ni Manolo ni Yuma en el centro del campo, ni Collantes ni Jofre en las bandas tenían su noche y eso se notaba en ataque, porque Pachón y Perera apenas rascaron bola.
En el minuto 57 Jofre dejaba su sitio a Diamé, que ayudado por la grada, pareció encender la mecha de una posible remontada. Pero se le apagó rápido, un par de destellos de calidad, un par de acercamientos al área almeriense (una de ellas con soberbia intervención del cancerbero) y de nuevo el balón para un Almería que había salido con la intención de congelar más el partido. Los minutos iban pasando, la grada fria, y el equipo también. Se había roto esa magia extraordinaria de otros partidos, nada parecía igual.
En el minuto 73 Perera marró la mejor ocasión de los rayistas en todo el encuentro, después de un buen control con regate orientado que no encontró portería. Y cuando parecía todo visto para sentencia apareció una furia y una garra que no se había visto en los 80 minutos precedentes. El Rayo consiguió encerrar al Almería en su área, y a base de llegadas verticales, comunicaron a su afición su deseo de recortar distancias en un marcador demasiado amplio para los méritos de unos y otros. Y el premio llegaría en el minuto 87, en un remate de Perera desde dentro del área (1-2). Ahí volvió a escucharse de nuevo a una afición dormida, aletargada, petrificada por el devenir del encuentro y de lo sucedido en los aledaños de su estadio.
Pero ya no hubo tiempo para más. El Almería se llevaba la victoria y el Rayo esperará mejor suerte en el encuentro de vuelta, a jugar en tierras andaluzas a mediados de Noviembre.
Por el Rayo jugaron: Falcón, Coke, Juanma, Tena, Serrano, Collantes, Manolo (Tito, min. 67), Yuma (Hugo, min. 75), Jofre (Diamé, min. 57), Pachón y Perera.
Estos son los resultados de los encuentros de ida de dieciseisavos de final en la Copa del Rey:
Portugalete 1 Valencia 4
Málaga 1 Mallorca 1
Numancia 0 Sporting 1
Athletic 2 Recreativo 0
Castellón 0 Betis 2
Hércules 1 Valladolid 5
Rayo 1 Almería 2
Celta 2 Espanyol 2
Murcia 2 Racing 1
Elche 0 Deportivo 2
Ponferradina 1 Sevilla 0
Orihuela 0 Atlético 1
Pol. Ejido 5 Villarreal 0
Getafe 0 Osasuna 0
Real Unión – Real Madrid. Jueves 30.
Benidorm 0 Barcelona 1
Un sentimiento, una ilusión…¡aúpa Rayo, aúpa campeón!
