>¿Qué pasa en Vallecas?

>¿Qué está pasando en Vallecas? ¿Por qué hay esa sensación de descontrol, inseguridad, malestar, disconformidad, descontento…? Ayer se vivió un nuevo episodio, triste y lamentable a los ojos de cualquiera, de esos que no deberíamos vivir jamás en un estadio de fútbol (ni en ningún otro sitio). Y es que el Teresa Rivero, y sus Bukaneros, y por extensión toda su afición (porque algo queda en la retina de cualquiera) vuelven a estar en boca de todos, y no precisamente por el espectáculo de todos los domingos, sino porque lo que se vivió ayer en el feudo vallecano fue tan lamentable que ha sido portada de telediarios.

La afición vallecana clama por lo que considera un ultraje, una agresión continua, una falta de respeto y una persecución por parte de las fuerzas de orden público hacia sus seguidores. Y es que en el fondo vallecano se ‘vive’ el fútbol de otra manera y se ‘sufre’ el fútbol de forma diferente.

Mientras en el resto del estadio cualquier aficionado puede «campar» más o menos a sus anchas, en el fondo el aire se hace irrespirable porque la sensación de exagerado control minimiza cualquier movimiento que provenga de esa zona. Esa zona en la que nunca ha habido ningún incidente, esa zona en la que los aficionados chillan, cantan, vociferan, se lo pasan bien y transmiten su pasión al resto del estadio. Uno podría estar de acuerdo o no con sus cánticos, con sus consignas, con sus banderas, con su ideología, pero sin llegar más allá… ¿qué pasa en Vallecas?, ¿qué pasa en Vallecas que no pase en el Bernabeu, Calderón, Montjuic o Nou Camp de turno?.

El Rayo ya ha sido propuesto para sanción este año, varios miembros de la peña Bukaneros sancionados, y no somos nosotros los más indicados para juzgar si justa o injustamente. Sé que hay detractores y defensores de este grupo, como en todo en esta vida. Yo no pongo la mano en el fuego por nadie, pero ¿y si se les deja un poco en paz? Digo yo que no costará tanto… quizá sea cuestión de probar.

Da pena volver de un partido de tu equipo en el que el protagonista no sea el delantero o el portero, el gol o el penalti, sino todo lo demás. Y te infunde cuando menos ‘respeto’ girar una esquina para ir a casa rodeado de niños y encontrarte con un grupo de antidisturbios que parecieran preparados para la guerra más absoluta. No quiero dar ni quitar razones, pero no me gustaría volver a ver esto nunca más.

Por favor hagámos que el fútbol sea solo fútbol.