>© PXR. Vallecas, 1 Octubre 2009
«¡¡No diga gol, diga Pepe Mel!!»… Intenten retrotraerse varios años atrás en la historia del fútbol. Regresemos a inicios de los años 90 cuando un delantero madrileño hacía las delicias del beticismo, corriendo y goleando en el Benito Villamarín (para los más jóvenes, antiguo y nostálgico nombre del estadio del Real Betis). Aquel hombre era Pepe Mel, actual entrenador del Rayo Vallecano, y en la grada del Villamarín se escuchaba aquel cántico de «¡¡No diga gol, diga Pepe Mel!!».
Mel ha estado siempre como la sombra de un fantasma rondando el entorno del club verdiblanco. Cada vez que un entrenador finalizaba una etapa, por decisión propia o por capricho de su presidente, su nombre siempre aparecía. Si era Irureta, allí sonaba Mel, si se trataba de Chaparro, otra vez, cuando llegaba la negociación con el Rayo Vallecano, Mel volvía a aparecer en la ‘órbita’ de los sevillanos. Así, unas veces más cerca y otras más lejos, se ha ido escribiendo la historia de dos trayectorias que, tarde o temprano, seguramente terminen cruzándose.
De momento se cruzarán, aunque en dirección contraria, el próximo domingo en el Teresa Rivero. El gran amor del pasado y su actual compañero sentimental (léase en versión futbolera como Betis y Rayo Vallecano), se verán las caras y a Mel seguro que se le escapa algún suspiro de nostalgia al ver corretear las rayas verdes por el césped de su casa.
Seguro que en esos momentos Mel evocará aquella temporada 89/90 en la que enfundada la zamarra bética lograba el gol ante el Sabadell que devolvía al beticismo a Primera División.
El domingo Mel deseará la victoria del Rayo, no cabe duda, pero el Betis siempre será algo especial para él.
Un sentimiento, una ilusión… ¡aúpa Rayo, aúpa campeón!
