>¡Qué pinta tiene este equipo!. Hoy en Vallecas se ha vivido una auténtica fiesta del fútbol con un Rayo Vallecano tremendamente superior al Castellón en la presión, en el manejo del balón, en el juego colectivo y sobretodo en la salsa de este deporte, en los goles. Cuatro goles que demuestran bien a las claras que el equipo de Pepe Mel ya no es un experimento, ni un tapado, sino un equipo que va en serio, que sabe a lo que juega y que hoy, con una afición volcada con los suyos, ha dado una lección de juego, sobretodo en la primera mitad.
Y eso que, como viene siendo habitual en los últimos encuentros, el partido empezó feo para el Rayo. El balón, el control, el dominio era para los locales, pero un balón a la espalda de la defensa rayista la aprovechó Ulloa para anotar el 0-1 cuando corría el minuto siete. Pero este Rayo no se descompone nunca, y mucho menos tan pronto. Al igual que el miércoles en copa, los franjirrojos siguieron con el mismo discurso, balón a bandas con un sensacional Ruben Reyes por la izquierda, y presión en la medular con el apoyo de un incansable Piti.
Solo tuvimos que esperar diez minutos para que Enguix de nuevo de cabeza y a la salida de un corner consiguiera la igualada (imagen de la izquierda). Con una grada increíblemente caliente con un equipo que trata tan bien el balón que parece que jueguen de cara a la galería, el cuadro local siguió empujando y empujando. El criterio era claro, las intenciones también. El resultado , el esperado. Llegada de R. Reyes por la izquierda y gol de Aganzo (2-1, minuto 28). El Castellón que había visto como el Rayo le daba la vuelta al marcador intentó a «golpes de corazón» acercarse al portal de Cobeño, y a punto estuvieron de lograr la igualada cuatro minutos más tarde, cuando reventaron un balón en el travesaño de la portería de Cobeño. Pero este Rayo tiene mucho descaro y no se deja intimidar, y Albiol replicó con otro remate al larguero en el 36. El tiempo volaba, el Rayo también, y Diamé, figura imperturbable, enorme y trabajador, se erigió en el dominador del centro del campo. ¡Qué pedazo de futbolista juega en Vallecas!.
Así se llegaría al descanso, después de unos primeros cuarenta y cinco minutos espectaculares de juego, raza y energía y con una sensación de alegría inmensa por las vibraciones que transmite este equipo.
El Castellón lo intentó pero se estrelló contra el Rayo y contra sí mismo
La segunda mitad comenzó igual, el Rayo controlaba el tempo del partido e intentaba esta vez golpear primero. Rubén Reyes volvía a centrar al área para que Albiol en el segundo palo y a puerta vacía no encontrase su destino. Entre tanto Pepe Mel empezaba a hacer de las suyas con el banquillo, y como si supiera que era el momento ideal dio entrada a Perera en sustitución de Aganzo (gran primera parte también la del delantero madrileño en la presión sobre la defensa rival, culminada con un gol). Y lo de Perera, ver para creer. Primer balón que tocó y a abrazarse de nuevo. 3-1 y el partido parecía encarrilado de manera definitiva.
Miedo al empate
Aún así todo no estaba hecho. Llegaron los minutos de las sustituciones, el juego bajó en intensidad, el Rayo quiso contemporizar el encuentro y cedió el balón y algunos metros a su rival para intentar pillarles a la contra. Y este juego tiene un riesgo, el que terminó pagando el cuadro rayista. Con el 3-2 conseguido en el minuto 77 el Castellón creyó en sus opciones y sobre el Teresa Rivero empezó a sobrevolar el fantasma del Xerez y el miedo a un nuevo «tropiezo» de los suyos.
Pero hoy no iba a haber cabida para las sorpresas ni para los disgustos. El Castellón apretó de lo lindo, los mejores instantes visitantes, y aunque no dispusieron de grandes ocasiones, cada acercamiento al portal de Cobeño cortaba la respiración de la sufrida afición local. A pesar de este empuje el Rayo quiso terminar rompiendo el choque y Perera de nuevo en el minuto 87 cerró su cuenta particular y la de su equipo y situó al Rayo empatado en la tabla con Hércules y Tenerife y con una sensación de equipo grande, con seriedad, bien plantado sobre el terreno de juego y con una idea tan básica como espectacular, ganar jugando al ataque.
Y en Vallecas que no gustan las especulaciones se agradece con una tremenda ovación, la que recibieron los rayistas al concluir el encuentro.
Por el Rayo jugaron: Cobeño, Carlos, Salva, Amaya, Llorens, Diamé, Enguix, Ruben Reyes, Albiol, Piti y Aganzo. En el minuto 55 Perera sustituyó a Aganzo, en el 68 Jofre entraba por un R. Reyes fundido y en el 74 Piti dejaba su lugar a Yuma.
Clave: El concepto de bloque del Rayo, con Diamé en el centro del campo y Rubén Reyes en la banda izquierda, dos fuera de serie en la tarde de hoy.
Un sentimiento, una ilusión… ¡aúpa Rayo, aúpa campeón!