Vallecas es un infierno

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En Vallecas se han vivido momentos mágicos, noches de euforia, de tristeza también, tardes de lleno hasta la bandera, y tardes de gradas «semi-llenas», pero hacía tiempo que en Vallecas no se vivía un ambiente como el del domingo. Es cierto que el ascenso ante el Zamora fue espectacular, que el rayismo se respiraba por todas partes y que el sudor del cuerpo de más de uno era franjirrojo, pero lo del domingo fue otra historia.

La Segunda División tiene esta cualidad. No se necesitan entradas regaladas, ni promociones de dos por uno ni otras gaitas. Simplemente se necesita un equipo que ofrezca espectáculo y una afición con ganas de emociones fuertes. Esa comunión se da en Vallecas, y la afición del Castellón lo «sufrió» de lo lindo. Desde el primer minuto del encuentro se respiraba emoción, la grada vallecana al unísono entonó los cánticos dedicados a su equipo y con los del fondo, con todo el respeto del mundo para ellos, como directores de orquesta, la afición consiguió llevar en volandas a los suyos, y con su empuje ayudó a Enguix, Aganzo y Perera a doblegar a los castellonenses.

Merece la pena pagar una entrada
¡¡A las armas…!!, cerca de diez mil almas franjirrojas unidas en pos de un mismo objetivo. Ese es el infierno del Teresa Rivero, eso es lo que espera su presidenta, su entrenador, uno a uno todos los jugadores y por supuesto, cada uno de los que allí pudimos disfrutar de un espectáculo sublime. Todo esto se puede resumir con la mirada de un niño de cuatro años, que entre sorprendido y encantado se preguntaba, ¿que está pasando hoy?. Lo que pasaba era que «somos vallecanos, y vamos a ganar!!», y ese cántico se cumplió, y en nuestro estadio volvimos a disfrutar de la ola. Y la sonrisa de aquel niño de cuatro años vale el precio de una y mil entradas para ver al Rayo, y el espectáculo vivido el domingo en las gradas del Teresa Rivero se merece un humilde homenaje. Solo nos queda esperar que aquella sonrisa se mantenga por muchos domingos, de verdad que merece la pena. ¡Aúpa Rayo!.
Un sentimiento, una ilusión… ¡aúpa Rayo, aúpa campeón!