Un golazo de Trashorras en el tiempo de descuento del estreno liguero del Rayo sirvió para que el conjunto franjirrojo sumara sus tres primeros puntos y volviera a rememorar aquel mágico momento del gol de Tamudo.

Ficha Técnica:
Rayo Vallecano (1): Rubén, Tito, Galvez (A), Amat (Labaka, minuto 66), Casado, Adrián (Trashorras, minuto 59), Piti, Javi Fuego (A), Jose Carlos, Lass y Nicki Bille (Delibasic, minuto 74).
Granada C.F. (0): Toño, Nyon, Siqueira, Floro Flores (Jaime, minuto 85), Iñigo López, El Arabi (Machis, minuto 88), Mikel Rico, Lucena, Orellana (Torje, minuto 78), Borja Gómez e Iriney.
Arbitro: Mateu Lahoz.
Gol: 1-0. Minuto 92. Trashorras.
Incidencias: Partido disputado en el Estadio de Vallecas con 7.315 espectadores.
Agónica victoria del Rayo Vallecano en el estreno de su segunda presencia consecutiva en Primera División. El fútbol a veces tiene casualidades difíciles de explicar y lo vivido esta noche en el Estadio de Vallecas es un claro ejemplo de ello. El capricho del bombo y del calendario quiso que Rayo y Granada reeditaran, en el primer partido de liga, aquel otro encuentro en el que ambos salvaron la categoría, unos gracias al gol de Tamudo en el descuento y otros gracias al favor que les hizo el Atlético de Madrid descendiendo a un Villarreal con plantilla europea, pero con resultados de descenso. Todos los presentes recordaban aquel momento mágico con el gol del delantero franjirrojo y el éxtasis final, pero lo que no imaginaban es que el guión de esta noche sería idéntico al de aquella otra ocasión.
Rayo y Granada llegaban a la primera jornada liguera con muchas caras nuevas, con proyectos frescos y con ilusiones renovadas, pero con muchas dudas por despejar. Jémez y Anquela tomaron el relevo de Sandoval y Abel Resino, y ambos quisieron dar un aire nuevo y diferente a sus equipos. El resultado futbolístico fue más digno de una ‘pachanga’ veraniega que de un partido de competición oficial pero, teniendo en cuenta que los equipos están a medio construir, hay que echar mano de la paciencia y esperar momentos mejores.
El Granada tenía claro lo que debía hacer en Vallecas. Capear el temido temporal inicial y aprovechar alguna de sus ocasiones para elevar la crispación de los locales. De esta manera, se olvidaron del balón y dejaron toda la iniciativa y la creación futbolística a un equipo que, mal construido desde atrás, sufrió para organizar su fútbol vertical y manejó mal los ritmos.
El primer período fue un constante ajetreo, un sinfín de errores en los pases, unas malas decisiones en los momentos finales y un mar de dudas defensivas encabezadas por Gálvez, un central que fue de menos a más y que terminó arreglando los muchos errores que cometió durante el partido. La falta de conjunción hacía que Rubén metiera en problemas a Gálvez y que este le ‘echara el marrón’ a Javi Fuego que, acostumbrado a la tranquilidad de otras épocas, estuvo muy agitado durante todo el encuentro, como si estuviera fuera de lugar. En la medular Adrián y Piti intentaban organizar el desaguisado, mientras Lass corría y corría haciendo la guerra por su cuenta y Jose Carlos ponía alguna nota de calidad y dejaba algún que otro error garrafal del que no se aprovecharon los visitantes. Nicki Bille, que completaba la punta de ataque vallecana, fue un auténtico «desaparecido».
Es verdad que el Rayo lo intentó, que buscó jugar el balón, que tocó más que su rival y que, viendo las pérdidas de tiempo de los granadinos, no se desesperó ni se volcó alocadamente en busca de la victoria. También es verdad que con una primera mitad tan floja parecía imposible hacerlo peor, pero lo consiguieron. Antes del descanso, un remate visitante al larguero y un par de disparos del Rayo, sobre todo un gran cabezazo de Lass, dejaron todo abierto para una segunda mitad insufrible con un final inesperado.
El Rayo arrancó la segunda mitad con peores sensaciones incluso que en la primera. Las continuas pérdidas de balón en la salida desde atrás y la falta de opciones para superar la presión andaluza, salvo en un par de ocasiones -vistosas y aplaudidas por la grada-, dejaban un ambiente propicio a la protesta de su hinchada. Los aficionados del Rayo, como ya anunciaron en las jornadas previas, escenificaron en el fondo de Payaso Fofó su malestar por el fútbol ‘de los lunes’, dejando la grada vacía y falta de la habitual animación, lo que se notó sobremanera en el ambiente general del estadio.
Los visitantes se sentían seguros y tranquilos atrás. Tan solo la aparición de Delibasic, que con dos carreras llevó más presión a la defensa que el resto de acciones de Bille, hizo reactivar el espíritu de Tamudo, ese mismo al que algo más tarde apelaría Roberto Trashorras para finiquitar el encuentro, repitiendo la historia tres meses más tarde. El Granada no merecía un final así, aunque tampoco hiciera gran cosa para hacerse acreedor a una victoria que se tornó en derrota cuando el gallego envió un lanzamiento de falta directa a la escuadra de la portería de Toño, que se había pasado el partido entero perdiendo tiempo y alargando cualquier acción en busca de un punto que solo servía para no arrancar con derrota la nueva temporada.
Antes de eso, Lass llevaba la desesperación a la grada con sus continuas acciones individuales (aunque la falta que supuso el gol llegó en una de esas jugadas que siempre terminaban con Lass por los suelos y el balón en poder del Granada) y con el Rayo fundido por el calor, por el esfuerzo y por la falta de equilibrio. Esta noche, la Diosa Fortuna y el espíritu de Tamudo se han puesto del lado de los franjirrojos, pero mucho tendrán que mejorar en próximas semanas si no se pretende que nos encomendemos a todos los santos y vírgenes conocidos y desconocidos en busca de un nuevo milagro.
