>Todo llega. El fruto al trabajo, a la constancia, a la lucha y a la búsqueda de un objetivo, finalmente se suele ver recompensado y, aunque ha costado más de la cuenta, hay un jugador en el Rayo que se ha quitado toda la presión de encima.
La presión que jornada tras jornada ha ido creciendo, aquella que empezó siendo anécdota, para pasar a ser una realidad y finalmente la causa de su pérdida de confianza, la propia y la del entrenador. Piti logró ayer su primer gol en esta liga y llegó después 29 jornadas y más de 1.500 minutos. Después de infinidad de intentos, con la derecha, con la izquierda, de cabeza, de disparo desde lejos, a bocajarro, de vaselina… si hay un jugador con recursos y que ha intentado lograr el gol de todas formas, ese es Piti.
En la previa del choque ante el Nástic teníamos la ocasión de charlar con el delantero vallecano y hablábamos de «su gol», hace unos meses también lo habíamos hecho, y nos decía que cuando llegase sería un momento feliz y para celebrarlo, y lo hizo. Se fue a la banda y abrazó durante un rato a Isi, que ya ha recibido la dedicatoria de varios goles esta temporada. Los “catalanes” se acordaron de él en los momentos felices, el primero fue Jofre en Vitoria, luego repitió el gesto en Vallecas, y ayer fue Piti quién salió como loco hacia la banda para fundirse en un abrazo con él en la banda.
Todo llega, el gol de Piti también, y ahora solo queda esperar que este sea el principio de una recta final llena de goles para un jugador importante en el Rayo, que lo estaba haciendo casi todo bien, y al que únicamente le faltaba la ‘guinda’.
Un sentimiento, una ilusión… ¡aúpa Rayo, aúpa campeón!
