El Rayo Vallecano se llevó el último derbi de la temporada, consiguiendo tres puntos que descartan al Getafe de la lucha por Europa y que permiten a los vallecanos asegurar la octava plaza y aspirar a la séptima.

Ficha técnica:
Getafe C.F. (1): Moyá, Valera (A), Rafa, Fede Fernández (A), Escudero, Xavi Torres, Míchel (A)(Álvaro, minuto 75), Pedro León, Barrada (Sarabia, minuto 89), Diego Castro (A) y Lafita (A).
Rayo Vallecano (2): Rubén, Arbilla (A), Gálvez, Figueras (A), Nacho (A), Javi Fuego, Trashorras, Franco Vázquez (A) (Perea, minuto 79), José Carlos (A), Piti (Lass, minuto 70) y Chori Domínguez (Delibasic, minuto 88).
Arbitro: Clos Gómez
Goles: 1-0. Minuto 49. Rafa; 1-1. Minuto 53. ‘Chori’ Domínguez; 1-2. Minuto 89. Diego Castro, en propia puerta.
El Rayo Vallecano tuvo que esperar hasta los instantes finales del derbi con el Getafe para sumar una nueva victoria, para acumular tres puntos más en su extraordinaria trayectoria y para seguir aspirando a Europa, a la espera de lo que finalmente ocurra en los despachos. Porque ahí es donde, previsiblemente, se puede decidir el futuro europeo de un equipo que sigue en la lucha y que, una vez más, ha demostrado su potencial futbolístico. Hoy también la suerte estuvo de su parte, que sumada a la fe del equipo, sirvió para lograr una gran victoria y brindar un ‘alegrón’ a una afición fiel y constante que, pese a los precios, no quiso dejar a su equipo solo.
El choque con el Getafe llegaba marcado por varias circunstancias extradeportivas. La primera, la especial travesía del desierto que está atravesando el club en su lucha por una licencia que, hasta en dos ocasiones, ya se le ha negado. Otra, el personal ‘vía crucis’ de su técnico, y por extensión de muchos de los integrantes de la actual plantilla, que siguen a la espera del «sí quiero» de los administradores concursales para, estampar su firma, el primero, y para iniciar la ronda de conversaciones, los segundos.
Aparte de esto, fútbol, fútbol y más fútbol. Así se escribe la historia de un club sencillo, humilde y cabezota, muy cabezota. Como su afición, que no paró de animar a los suyos ni un solo instante en el Coliseum Alfonso Pérez, un estadio tan bonito como frío y poco apetecible si lo que buscas son emociones fuertes y ambiente clásico de fútbol.
Para el derbi, Paco Jémez volvió a tirar de la fórmula que tan buen resultado diese, por obligación casi, en su visita al Ciutat de Valencia. Para el choque de hoy volvió a introducir la fórmula ‘Chori’, Piti, ‘Mudo’ Vázquez, dando la alternativa a Jose Carlos en la banda y a Trashorras en el eje dominador del juego vallecano. La estrategia del ‘no delantero’ clásico funcionó, principalmente en una primera mitad en la que los franjirrojos fueron mejores que los azulones, mereciendo la victoria ‘a los puntos’ que, al descanso, no conseguirían. Las triangulaciones, el manejo del balón y el ritmo del partido eran de un Rayo dominador y consciente de la importancia de una victoria. Con Piti abriendo brecha en la defensa, con dos laterales ofensivos como auténticos estiletes, con el ‘Chori’ peleando y con el ‘Mudo’ ofreciéndose incluso dentro del área, el Rayo era mejor que su rival.
Trashorras, tras un excepcional lanzamiento de falta, obligaba a Moyá a realizar la primera gran gran intervención de una serie que salvaría a su equipo. Anteriormente había sido Vázquez el que había rozado el gol, con un remate que se marchó elevado. El Rayo dominaba y creaba fútbol, aunque en ocasiones también tocara sufrir. En ese apartado, los centrales tuvieron trabajo fundamentalmente con el centrocampista Pedro León, que fue el jugador local más incisivo en ataque. Rubén, otra de las figuras del partido, tuvo que salvar un remate del propio Pedro León que ya se cantaba como gol en la grada del Alfonso Pérez.
Con un nuevo intento de José Carlos, el Rayo decía adiós a una primera mitad en la que tan solo había faltado el gol para redondear una apuesta alegre y ofensiva, algo ya habitual.
La vuelta de vestuarios planteó un ligero cambio de papeles. Todo empezó cuando, en el minuto 49, Rafa cabeceaba a gol un lanzamiento de esquina, dejando en evidencia una vez más la defensa del balón parado franjirrojo. El Rayo pareció desquiciarse, aunque apenas unos minutos más tarde, tras una acción de uno contra uno de ‘Chori’ Domínguez con Moyá, el delantero lograba el empate, devolviendo la tranquilidad. El argentino se plantó solo ante el portero getafense, le dribló y, a puerta vacía, aunque escorado a un lado, anotó el gol que devolvía el partido a su origen. De nuevo empate y a seguir remando.
El encuentro cambió de ritmo, porque el Getafe mejoró igualando las fuerzas, y los aficionados lo agradecieron. El choque se convirtió a partir de entonces en un continuo ir y venir, en remates y paradas de los porteros, en ocasiones y errores que favorecieron el espectáculo y que parecían dejar el enfrentamiento en empate, reflejo de la igualdad de fuerzas en la segunda mitad.
Rubén se lució ante Lafita, Moyá con remate de Trashorras y posteriormente de Lass, Rubén de nuevo ante Diego Castro y ante Alvaro, que tuvo la ocasión del partido para los suyos. Así fue todo hasta que, en el último suspiro, la fe de Delibasic luchando por un balón con Diego Castro permitiera al Rayo, gracias a una falta de entendimiento del centocampista con su portero, sumar un gol en propia puerta del Getafe que provocó una explosión de júbilo en el fondo contrario. El Rayo lograba el gol de la victoria, sumaba tres puntos, aseguraba la octava plaza y mantenía intactas sus opciones de luchar por la séptima. Todo gracias a un gol que fue el premio a la constancia y al mejor fútbol en general, en un partido que a nadie hubiera sorprendido que hubiese finalizado en tablas.
El último encuentro de la temporada, ante el Athletic en el Estadio de Vallecas, será una fiesta, eso está asegurado.
