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Partido del año, Monterrubio, afición… cocktail en Vallecas

Opinión. Llega el partido contra el Real Madrid y con él la polémica por los días del club y las soluciones improvisadas de la directiva. El rayismo volverá a vivir un día histórico, su pasado reciente es merecedor de una fiesta en Vallecas.

Opinión. Han sido muchos años esperando, deseando que llegara un momento como éste. Ver al Rayo de nuevo en el escaparate del mundo no tiene precio. Lo está por su fútbol, por sus buenas sensaciones, esta semana, obvio, por jugar con el Madrid, pero sobretodo lo está por su gente.

Hoy me gustaría hablar solo de fútbol, de Michu, de Costa, de Piti -ese jugador que tanto ha peleado por llegar a un partido como el del domingo-, y de Ronaldo, Casillas o Alonso. Me gustaría, pero no puedo pasar por alto la realidad  de nuestro club y el sinsabor que me ha producido ver lo ocurrido esta semana, reflejo de lo que semana tras semana viene ocurriendo en el seno de un club en el que sigue habiendo mucha oscuridad. Con los anteriores dueños había poca transparencia, con los hijos ‘cubiertos’ tras la imagen a veces simpática, otras algo triste, de Teresa Rivero. Ahora, la oscuridad, las sombras, tienen nombre propio: Antonio Fernández Monterrubio. El Director General del Rayo, llegado de la mano de Javier Tebas, no ha hablado públicamente ni una sola vez y no será porque no tenga cosas que contar y explicar. Las grandes decisiones, los días del club y otra serie de cuestiones sin aclarar llevan su firma, pero él prefiere seguir sin dar la cara. Así es el Rayo y así son los que lo dirigen. Al frente está un Martín Presa que se ve avasallado en una entrevista radiofónica y ni se despeina, que por mucho que lo niegue siempre ha tenido, y seguramente tendrá, un halo de sospecha (más o menos infundada) sobre su llegada al club y que no es capaz de dar un solo paso sin consultarlo con el anteriormente citado Monterrubio (ni siquiera tiene «poder» para decidir nada relacionado ni con las personas que acuden al palco del Estadio de Vallecas). Presa sabe que su poder es limitado y así lo transmite en las conversaciones ‘privadas’ que mantiene y que tienen relación con su gestión al frente del club.

Me ha dado pena la imagen que ha vuelto a ofrecer el Rayo en relación a los días del club. tomando como punto de partida que unos estarán a favor y otros en contra, lo que no se puede hacer es improvisar y ahí han vuelto a equivocarse. La Plataforma ADRV ha luchado por lo que ellos consideraban justo (todavía seguirán haciéndolo), todo mi respeto para ellos, y ha tenido que rebajar sus pretensiones, al menos de momento, para no crear una situación de ruptura definitiva. El club ha cedido poniendo entradas asequibles para los más desfavorecidos, además de plantearse ofrecer descuentos importantes en próximos partidos que, aunque no cumplan el principio de beneficio directo, al menos es una compensación. El resultado se puede entender como positivo, el proceso un desastre.

Dejar para la última semana un acuerdo planteado en verano es una irresponsabilidad y demuestra la ausencia de intenciones de aquellos que deben tomar las decisiones. Esperar a ver qué pasa y tener que ‘sufrir’ un conato de huelga de abonos para levantar algo la mano es, cuando menos, una falta de respeto. Sobre todo porque esta afición siempre ha sido fiel, siempre ha estado del lado de los suyos, siempre ha apoyado. Estos señores que están ahí ahora mismo seguro que nunca se preocuparon por saber contra quién jugaba el Rayo hace unos años, si lo hacía en Negreira o en Torrelavega, si jugaba en Eibar o en Zamora, o si sufría con Miñambres en el banquillo por ‘salvar la vida’ en Segunda División. Los que estuvieron en todos esos sitios y momentos, los que apoyaron cuando las cosas fueron bien, y sobre todo cuando fueron mal, y los que sacaron adelante a este club el año pasado, se merecen un respeto y tener a una afición en vilo no me parece la manera de tenérselo. Espero que, a partir de ahora, estos señores entiendan donde están, qué es el Rayo y cómo es el Rayo y que sepan que la gente de Vallecas es especial. No lo digo yo, lo dice la historia y contra eso nadie podrá luchar, ni Monterrubio, ni Tebas, ni Presa…

Dicho esto, me alegro de recibir en nuestro estadio a los ‘Ronaldo y compañía’. El Rayo se lo merece y su afición mucho más. Y me alegro doblemente porque, aun siendo consciente de la dificultad que entraña jugarle a este ‘superequipo’, hoy más que nunca, y parafraseando a Sandoval, tengo una fe enorme en estos jugadores. Les he visto luchar y caer con la cabeza alta en Barcelona y en el Bernabéu, les he visto ganar en Granada, Zaragoza o Valencia y les he visto sufrir como locales en Vallecas. Un derbi contra el Real Madrid son palabras mayores, pero me queda la satisfacción de que, pase lo que pase, éste partido es un premio para todos los que amamos la franja roja. Para Michel -aunque no pueda jugar verá con orgullo cómo su equipo del alma se mide en Vallecas a un grande- y para Piti,  para Cobeño y para todos los que sufren, sienten y disfrutan con este equipo. La unidad de sus gentes es lo más importante y lo que nos hace crecer. El domingo volverá a vivirse uno de esos momentos especiales que solo se viven en Vallecas.