El Rayo Vallecano desarboló, en una gran segunda mitad, a una Real Sociedad que jugó con diez jugadores durante ochenta minutos y que nunca pareció optar a remontar el partido.

Ficha técnica:
Rayo Vallecano (4): Cobeño, Tito, Labaka, Jordi Figueras (A), Casado, Movilla, Javi Fuego, Michu, Lass (Susaeta, minuto 77), Piti (Michel, minuto 67) y Delibasic (Trashorras, minuto 63).
Real Sociedad (0): Bravo, Carlos MartÃnez, Markel (Illarramendi, minuto 3), Griezmann (Mikel, minuto 71), X. Prieto, Demidov, Zurutuza, Mariga, Vela, De la Bella (Estrada, minuto 18) (A) e Iñigo MartÃnez (R).
Goles: 1-0. Minuto 12. Piti, de penalti; 2-0. Minuto 49. Michu; 3-0. Minuto 68. Michu; 4-0. Minuto 72. Trashorras.
Arbitro: Muñiz Fernández.
El Rayo camina con paso firme por la Primera División. Tras las dos victorias consecutivas, ante Betis y Málaga, y después de volver a ‘torcer el gesto’ con su mal partido en El Madrigal, los de Sandoval -hoy circunstancialmente dirigidos por Ismael MartÃnez- han vuelto a deleitar a su afición, que terminó el partido haciendo la ola y con una sonrisa que se convierte en el reflejo de la gran alegrÃa colectiva que inundó Vallecas con su contundente victoria ante la Real Sociedad.
Los donostiarras, muy arropados desde la grada con una gran afición que no cesó en su aliento y en su empuje a pesar de la goleada recibida, llegaban con un discurso bien aprendido. Puntuar, esa era la premisa, ese era el objetivo y esa fue una de las causas de su debacle. Los de Montanier no pudieron hacer nada para luchar contra los elementos y contra un Rayo que fue creciendo y que terminó apabullándoles. El inicio del choque fue similar a lo que suele ocurrir en el Estadio de Vallecas. Empuje local, parapeto defensivo del visitante, esperar que acabe el asedio y jugar a otra cosa. El planteamiento era claro pero el desarrollo no se pareció a lo dibujado por el técnico galo de los ‘txuri-urdin’ que, con esta derrota, sale muy mal parado.
Los franjirrojos, que no contaban con su técnico, sancionado en Villarreal -tampoco lo harán en Pamplona si los recursos no obran el milagro-, deshojaron la margarita. La defensiva era evidente, con Labaka ocupando, a buen nivel, el lugar dejado por Arribas que cumplÃa su sanción por ciclo de amonestaciones, y la ofensiva, en la que Sandoval se decantó por la presencia de Delibasic haciendo el papel de Tamudo y algo más. El montenegrino se movió de maravilla por la punta de ataque, descongestionó el centro de la defensa vasca y permitió que Michu aprovechara, con gran calidad, los huecos para apuntillar al cancerbero Bravo. Delibasic fue clave en la acción que supuso el penalti y la expulsión que marcarÃan el desarrollo posterior de un partido que tuvo que esperar a la segunda mitad para ofrecernos el mejor fútbol que se ha visto en Vallecas en los últimos tiempos.
Lass volvió a dejar muestra de su velocidad, poniendo en evidencia a la defensa donostiarra que, con metros a sus espaldas, sufrió las galopadas del guineano. Precisamente serÃa una acción del joven jugador del Rayo la que darÃa paso a una de las jugadas clave del partido. Un envÃo suyo sobre Michu era rematado por el asturiano obligando a Bravo a despejar con dificultad un balón que Delibasic, muy atento, se disponÃa a rematar a gol. Iñigo MartÃnez arrolló al delantero del Rayo, con Bravo llegando a la desesperada desde atrás, y el colegiado no dudó un instante en señalar penalti y en expulsar al jugador de la Real. Piti no desaprovechó la pena máxima, abriendo el camino para un Rayo que, a pesar de la ventaja, tanto numérica como en el marcador, no mostrarÃa su mejor cara hasta la segunda parte.
Con todo a favor, el Rayo no supo leer el partido y se perdÃa en pases inútiles y en llegadas sin peligro hasta la frontal del área visitante. Los franjirrojos no sufrÃan en defensa, pero sus ataques eran totalmente infructuosos. Los donostiarras, por su parte, se mostraban desorientados y sin dar muestra de posible reacción. El primer golpe lo habÃan sufrido en el minuto 3, cuando Markel se retiraba lesionado y era sustituido por Illarramendi, el segundo llegaba en forma de penalti y expulsión, algo de lo que no se recuperarÃan y que les pasarÃa factura cuando el Rayo decidió jugar a otra cosa. El tercer problema para los realistas volvió a llegar en forma de lesión, dejando fuera a De la Bella, sustituido por Estrada. Los elementos se habÃan vuelto contra los blaquiazules.
La primera mitad finalizaba con el marcador a favor y con la tranquilidad de ver cómo los visitantes no parecÃan tener demasiadas opciones de recuperación.
Movilla, Michu, Trashorras, Piti, Delibasic… el Rayo fue un vendaval en el segundo perÃodo
El juego lento y pausado, previsible y anodino del Rayo Vallecano en la primera mitad, dio paso a una segunda parte de electricidad y velocidad que bloqueó a la Real y que dio a los vallecanos la clave para desarbolar a su rival. Michu entró en juego cuándo y cómo quiso, Lass seguÃa superando en velocidad a su par, Delibasic caÃa a banda y favorecÃa la llegada de otros compañeros por el centro y Movilla impartÃa una nueva cátedra futbolÃstica que hizo rendirse a sus pies a una afición que ha terminado por adorarle.
El inicio del segundo perÃodo ya ofreció las primeras diferencias en cuanto a la velocidad de movimientos de los jugadores vallecanos. El balón circulaba y en los últimos metros se ofrecÃan las alternativas suficientes para atacar la porterÃa de un Bravo que tuvo trabajo extra. El primero en golpear serÃa Michu, que lo harÃa por partida doble, para en veinte minutos cerrar de manera definitiva el encuentro.
Con el marcador a favor, Ismael MartÃnez permitió a Michel y Susaeta disputar los últimos minutos y, junto a Trashorras, terminaron por cerrar el partido. El lucense cerró la cuenta goleadora de los franjirrojos con un saque de falta que envió pegado al poste derecho de la porterÃa donostiarra, llevando el delirio a la grada del Estadio de Vallecas, mientras los aficionados del conjunto ‘txuri-urdin’ la tomaban con su entrenador pidiendo su dimisión.
El Rayo afronta el siguiente parón liguero con la tranquilidad que aporta el contar con quince puntos, pero con la mente puesta en la recta final de un año que acabará con Osasuna, Valencia, At. Madrid, Sporting y Barcelona como rivales. Un final de año para que cualquiera se echara a temblar, aunque la confianza de este equipo ha crecido tanto que, a dÃa de hoy, se siente capaz de cualquier cosa. Tiempo al tiempo.
