La salida de Antonio Fernández Monterrubio del Rayo Vallecano no ha servido para que el aficionado franjirrojo sepa razones, decisiones y motivos de una figura que ha sido una sombra en el Rayo.
Opinión. Que me lo expliquen, porque no lo entiendo. Y eso es precisamente lo que me gustarÃa que pasara, que alguien diese la cara y explicara cómo es posible pasar por un club como el Rayo Vallecano y que parezca, de puertas afuera, que nunca estuvo allÃ. Me refiero a ese Director General que llegó hace un año con muy mala fama y que, tras su paso por Vallecas, se marcha sin que nadie sepa lo que ha hecho, a qué se ha dedicado, cuáles han sido sus decisiones, sus razones, sus explicaciones, sus motivos y sus tendencias. ¿Cómo es posible? Que me lo expliquen, porque no lo entiendo.
Cuando llegó llovieron las peticiones de entrevistas. De primeras, la negativa sonó a «espera», conforme pasaba el tiempo la sospecha se hizo más evidente. ¿Por qué no explicaba qué hacÃa, cuánto ganaba, a quién despedÃa y porqué, qué coche utilizaba, en qué empleaba el tiempo pagado con el esfuerzo de los aficionados del Rayo, de los clientes del Rayo, de la gente del Rayo? No sé si algún dÃa lo sabremos, lo que sà parece evidente es que, quien le trajo, estaba satisfecho. TodavÃa recuerdo cómo Javier Tebas -asesor de la familia Ruiz-Mateos durante el proceso de venta del club, puntualmente según sus afirmaciones-, defendÃa que su ‘protegido’ no diera la cara, que se escondiera detrás de MartÃn Presa y que moviera los hilos desde la sombra. Le justificó tanto que incluso afirmó que la subida de sueldo, la renovación y mejora de su contrato, era más que merecida. ¿Alguien es capaz de explicarlo?
Ha pasado un año y tras cumplir con su cometido, o al menos eso nos han querido hacer creer, no se le renueva el contrato. Acaso ¿ya no es tan buen Director General como lo era cuando se le renovó el contrato? o ¿qué ha pasado?, que me lo expliquen, porque no lo entiendo.
La ruptura con los representantes de la afición era más que evidente. Los que le trataron directamente no tenÃan muchas razones para hablar bien de él y su percepción era la que todos terminamos por ver con mensajes explÃcitos contenidos en pancartas alusivas a él y a su entorno: no era querido en Vallecas.
Alguien me decÃa hace poco que su sustituto debÃa ser una persona que entendiera que trabajaba para el Rayo, suficiente argumento para saber lo que ocurrÃa entre las paredes de un club tan hermético en algunos aspectos como vergonzosamente esplendido aireando otros especialmente delicados y perjudiciales a la larga para el Rayo y para el rayismo.
Antonio Fernández Monterrubio llegó a Vallecas con muchas alarmas, encendidas todas ellas en Jerez de la Frontera y en el Xerez C.D., donde su paso no habÃa sido ‘glorioso’ precisamente. Tampoco lo ha sido en Vallecas, aunque aquÃ, avisados como estaban, los aficionados no le han permitido licencia alguna, lo que no ha impedido que hiciera y deshiciera sin que nadie pudiese saber lo que el Director General de la entidad de todos los vallecanos estaba llevando a cabo. Vallecas es diferente también para eso. En cualquier caso, no vendrÃa mal que Tebas, como actor principal de la llegada de este hombre, explicara con pelos y señales qué vino a hacer este señor aquÃ, qué hizo, qué no hizo y por qué, sin que el Rayo haya salido del concurso, sin acabar su trabajo, y sin dar más explicaciones, se va, dejando tanta paz como sospecha tras de sÃ.
