Opinión. «Paco dijo que no habÃa visto a ningún árbitro la otra noche. El técnico del Rayo prefirió tirar de ironÃa para expresar lo mismo que Abelardo tras el Granada – Sporting».
Opinión. Tras un exhaustivo ejercicio de investigación y después de muchas horas dedicadas a la causa, podemos asegurar que en el Rayo – Barcelona del pasado jueves hubo un árbitro (Paco, tenemos la prueba). Paco Jémez aseguró no haberle visto y siguiendo la pista que nos brindó uno de nuestros compañeros en la rueda de prensa (aquel que dijo «el de amarillo»), finalmente tenemos el documento y hasta su nombre: Bikandi Garrido.
Muchos han asegurado que el del jueves fue uno de los peores arbitrajes de la historia, seguramente pasando por alto aquel Real Madrid 10 – Rayo 2, ¿recuerdan? Muchos analizaron el primer gol del Barcelona, la expulsión de Llorente (más roja por su peligrosidad y espectacularidad que por lo escrito en los reglamentos futbolÃsticos), el penalti y la expulsión de Iturra y otro sinfÃn de situaciones, todas desfavorables al Rayo.
Yo hoy no vengo aquà a analizar una por una cada jugada de aquel partido, sino la sensación general. Bikandi estuvo muy mal asesorado desde las bandas. Ver correr a destiempo a cada uno de sus asistentes desesperó a la gente de Vallecas, constatar que la ‘banderola’ no subÃa cuando correspondÃa y ser testigos de la desesperación de Trashorras, Piti y compañÃa, encendió mucho más a los presentes. Un desastre en toda regla.
Paco dijo que no habÃa visto a ningún árbitro la otra noche. El técnico del Rayo prefirió tirar de ironÃa para expresar lo mismo que Abelardo tras el Granada – Sporting. El asturiano mostró su indignación, enfado y desesperación reclamando respeto, el franjirrojo cambió el registro y buscó la espectacularidad de una frase que no tiene vuelta de hoja «No he visto a ningún árbitro». Otra cosa es su actitud en el descanso, ese tipo de «momentos» que el técnico deberÃa controlar.
Aquà llegamos al siguiente punto. El blindaje que se brinda a los árbitros de este fútbol en el que todo el mundo está al pie de los caballos parece una situación de otra época. Si Juan Carlos se equivoca, se puede criticar, si Ronaldo no marca en «x» partidos se puede criticar, si Bikandi hace lo que hizo el jueves, nadie puede hablar. Si se obliga a los entrenadores a hablar antes y después de los partidos, si se obliga a los futbolistas a atender a los medios en las zonas mixtas, ¿por qué estos señores nunca dan la cara? Quizá una manera de normalizar la relación público-jugadores-entrenadores-árbitros serÃa conociendo a los que imparten justicia. ¿Alguien ha escuchado hablar a Bikandi Garrido alguna vez? ¿O al otro, al otro o al de más allá? No sé, seguramente la mejor manera de ayudar a su labor (complicada donde las haya) fuera mostrándoles como personas y no parapetándoles detrás de la prohibición, la sanción y la «amenaza».
Lo que tengo claro es que los ‘Bikandis’ de turno saben que la mejor manera de pasar casi desapercibidos es, ante la duda, evitar que su cara sea portada en los grandes rotativos nacionales e internacionales. Si me equivoco, que sea Jémez el que lo diga y no Messi, asà de claro. Mientras el fútbol de los millones siga permitiendo estas situaciones, Abelardo tendrá que seguir «llorando» en las salas de prensa y nosotros buscando árbitros entre nuestro archivo fotográfico para pedir un mÃnimo de respeto.
