Un gol de Alex Moreno mediada la segunda mitad sirvió para que el Rayo lograse una balsámica victoria que consigue apaciguar temporalmente los ánimos en Vallecas.

Ficha técnica:
Rayo Vallecano (1): Toño, Quini, Zé Castro, Amaya (A), Rat, ClaverÃa, Zuculini, Ebert (Alex Moreno, minuto 56), Diego Aguirre (Lass, minuto 80), Trashorras y Javi Guerra (Manucho, minuto 65).
R.C.D. Mallorca (0): SantamarÃa, Oriol, Raillo, RodrÃguez, Oscar DÃaz (Dalmau, minuto 70), Lago Junior, Juan DomÃnguez, Culio (Thomas, minuto 59), Moutinho (Roige, minuto 66), Campabadal (A) y Héctor Yuste.
Arbitro: Figueroa Vázquez.
Goles: 1-0. Minuto 70. Alex Moreno.
El Rayo consiguió rebajar la tensión de su entorno con una trabajada victoria ante el Mallorca basada más en un cambio de actitud que en una mejora cualitativa en el nivel futbolÃstico. Sandoval varió de patrón de juego, movió algunas de sus piezas en busca de soluciones, y encontró en los ‘recambios’ la solución a sus problemas. Traducido en nombres serÃa un cambio de ámbito de influencia de Trashorras y Ebert y una aparición estelar de Alex Moreno para desatascar un partido que, de nuevo, se dirigÃa más a un empate que a una victoria de alguno de los contendientes. Y eso que hoy el Rayo estuvo mejor y que el Mallorca, pese a su mala clasificación liguera, también hizo un muy buen trabajo en Vallecas.
La clave del choque pasaba por ganar los pocos espacios que tanto los de Vázquez como los de Sandoval estaban dispuestos a ofrecer a su rival. Para conseguirlo, el técnico franjirrojo decidió que Ebert se fuese a un costado dejando la media punta para Trashorras y que ClaverÃa se convirtiera junto a Zuculini en la sala de máquinas de un centro de campo que pierde calidad, pero gana mucho más Ãmpetu, sobre todo con la aparición del joven ClaverÃa que, sin hacer ruido, se ha ganado un puesto y lo está ratificando con actuaciones sobresalientes.
El Rayo volvió a calcar sus inicios de partido de jornadas anteriores. Mucho empuje, mucha garra, mucha presión, pero poca resolución ante un Mallorca que sabÃa que pasado el primer arreón de los vallecanos llegarÃa su gran momento. Dicho y hecho, con el paso de los minutos, y cuando la garra inicial dio paso al fútbol, el Rayo se perdió. No encontró las vÃas de penetración por banda, ni conectó con Trashorras, convertido en un delantero más, ni localizó a Ebert en una banda, perdido y desorientado. Además, Zuculini, que estuvo solo regular, no pudo convertirse en el hombre de referencia para ganar las acciones en el medio y, aunque el Rayo tuvo alguna ocasión de gol (escasa), el partido se convertÃa en un duelo deslavazado y poco vistoso.
El Mallorca, con Juan DomÃnguez en el centro, intentaba inquietar a Toño. Los bermellones buscaban en las acciones a balón parado contrarrestar el mejor arranque de un Rayo que buscaba sin éxito encontrar a un Javi Guerra que sigue peleado con el fútbol de sus propios compañeros. Los pases no llegan nÃtidos al ariete y Guerra, que se vacÃa en la presión y la búsqueda de espacios, termina perdido entre la maraña defensiva del equipo rival. Hoy le volvió a pasar, y son ya varias las jornadas en las que el punta franjirrojo no tiene opciones de remate claras (las pocas que ha tenido tampoco supo resolverlas). Trashorras, intentando moverse entre lÃneas, tampoco recibió balones aprovechables para descargar a banda o profundizar en busca del hombre más adelantado y el Rayo empezaba a desesperarse. Los visitantes por su parte, viendo que no sufrÃan en defensa, intentaban crecer en ataque. Campabadal gozó de una ocasión clara cerca del descanso, pero su remate final se marchó desviado.
En la segunda mitad, el Rayo volvió a demostrar que al menos en cuestión de entrega ha habido un pequeño cambio de inflexión tras la ‘dramática’ semana vivida con el caso Miku y con la dura derrota de AlmerÃa. Trashorras participó más, las llegadas por banda, sobre todo tras los cambios, fueron más efectivas y peligrosas y el equipo creció en busca de una victoria que rebajara las tensiones vividas y que permitiera una pequeña tregua en el dÃa a dÃa del equipo en particular y del club en general.
ClaverÃa y Quini intentarÃan desequilibrar el duelo, pero sus intentos no encontrarÃan puerta, instantes antes de los movimientos de banquillo que terminarÃan por ser determinantes en el devenir del choque. Ebert, desubicado durante todo el encuentro, dejó su sitio a un hombre más especÃfico de esa posición, un Alex Moreno que serÃa el artÃfice del gol que dejarÃa tres valiosos puntos en el saco de un Rayo que todavÃa tendrá muchas cosas que mejorar. Quedaban veinte minutos por delante y Moreno decidió, con una excelente definición ante SantamarÃa, que habÃa llegado la hora de asestar el golpe que necesitaba el partido.
Con el 1-0 a favor, el Rayo dio un paso atrás, el Mallorca dos al frente, y el partido se encaminó a un agónico final que pudo terminar tanto en empate como en un 2-0, si unos u otros hubiesen estado más acertados. Finalmente lo que quedó demostrado es que ninguno tiene en la definición de cara a puerta sus puntos más fuertes. Toño tapó bien una llegada de Lago Junior y Lass, que entró en lugar de Aguirre, desperdició una buena llegada al entretenerse en el intento de remate final.
Asà se consumÃa un partido que sirve para rebajar el estado de ansiedad del Rayo y que mete en problemas a un Mallorca con más mimbres que resultados. Moreno estabiliza la situación y abre un nuevo horizonte.
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