Opininón. Voy a intentar explicar qué tiene que hacer un equipo como el Rayo para ganar al Real Madrid en el Bernabéu, al Barsa en el Camp Nou o en Montjuic y al Atlético de Madrid en el Metropolitano. Si lo pienso en caliente la respuesta la tengo clara, da igual lo que haga, nunca o casi nunca ganará. Pero como ya han pasado unas horas desde lo de ayer por la tarde allá por la Castellana voy a intentarlo.
Para que el Rayo gane en ChamartÃn se tienen que juntar un montón de condicionantes sin los que es materialmente imposible hacer nada. El primero es jugar bien. Ayer el Rayo jugó bien, defendió bien, atacó bien y durante muchos minutos (principalmente en la segunda parte) fue mejor que el Real Madrid. Esto ya es mucho.
Además, una vez cumplida la primera premisa, tiene que aparecer la siguiente. Que el Madrid juegue mal. Esta también se cumplió. Los de Arbeloa no supieron cómo hacer daño al Rayo más que en un par de acciones de sus rutilantes estrellas. Vinicius la clavó casi en la escuadra y Mbappé se topó con el larguero. Segundo punto cumplido, venga que vamos bien.
Sigamos. Más allá de lo anterior, la suerte también tiene que venir de cara. Que el larguero y el poste jueguen a nuestro favor tampoco está mal, aunque tener enfrente a Courtois para tapar con la uña la galopada de Ratiu bien podrÃa encuadrarse en todo lo contrario.
De momento, tres factores y todos con un tick verde maravilloso que te permitirÃa, como mÃnimo, sumar un punto ante el Madrid. Sigo.
También viene bien, unido a todo lo anterior, que la afición del Bernabéu pite a Vinicius, Bellingham o Mastantuono, no está mal, nada mal. También ocurrió ayer, aunque Arbeloa lo viese de otra manera. Debe ser que los silbidos a sus jugadores son el estÃmulo que necesitan para ganar, porque si no, no lo entiendo.
Y entonces llegamos al punto fatÃdico, nunca mejor dicho. Que en Montjuic te pitaran un penalti en contra, y otro idéntico a favor no, o que se señalara un fuera de juego con influencia, la influencia que sólo vio el árbitro, para anularte un gol, sólo pasa en Barcelona. Que a Batalla le cogieran del cuello o a ChavarrÃa le dieran un guantazo en la cara, sólo debe pasar en el Metropolitano. Que en el Bernabéu te piten un penalti como el de ayer de Mendy sólo debe pasar en Madrid. Si llega a ser el contrario los bramidos seguirÃan escuchándose de norte a sur en Madrid y probablemente en muchos otros rincones de España. Y no debemos olvidar que si hubo un partido en el que el VAR se fue a negro y se pitó un penalti inexistente fue contra el Rayo y a favor del Barcelona. Debe ser que eso, sólo pasa en Vallecas.
Ahà nos topamos con la terca realidad, la que impide que año tras año ‘rasques’ algo positivo de estos lugares. Puedes jugar bien o muy bien, puedes desesperar al rival y provocar que juegue mal o muy mal. Puedes inquietar a las aficiones contrarias, que terminan celebrando las victorias como si hubieran ganado la Champions ¡qué cosas! Puedes tener la suerte de cara, más o menos. Y cuando tienes todo esto, siempre sucede algo que lo estropea. Un penaltito, una expulsión, un no penalti o una no expulsión. El caso es que, año tras año, el Rayo es incapaz de ganar o empatar todo lo que merecÃa contra estos equipos. ¿Casualidades de la vida? No creo, ¿verdad?
