El Rayo no pudo sellar su salvación matemática tras empatar en Mestalla en un partido en el que perdonó en la primera mitad, incluso fallando un penalti.
Ficha técnica
Competición: PRIMERA DIVISIÓN - Jornada 36
Fecha: 14 Mayo 2026 - 19 horas
Estadio: Estadio de Mestalla (Valencia)
VALENCIA C.F.
1 - 1
RAYO VALLECANO
VALENCIA C.F. (1): Dimitrievski, Saravia (Unai Nuñez, minuto 32), Tárrega, Comert, Gayá (Vázquez, minuto 62), Rioja, Rodríguez, Pepelu (Ugrinic, minuto 60), Diego López, Javi Guerra (Ramazzani, minuto 60) y Hugo Duro (Sadiq, minuto 60).
RAYO VALLECANO (1): Batalla, Balliu (Ratiu, minuto 72), Lejeune, Mendy, Chavarría, Oscar Valentín (Pathe Ciss, minuto 60), Pedro Díaz, Gumbau (Unai López, minuto 66), Fran Pérez (De Frutos, minuto 60), Pacha Espino y Nteka (Alemao, minuto 60),
Goles: 0-1. Minuto 20. Lejeune; 1-1. Minuto 40. Diego López.
Árbitro: Alejandro Quintero González (Principal) / Daniel J. Trujillo (VAR)
El Rayo llegaba a Mestalla a medio camino entre Europa y el descenso, con un ojo puesto en el cielo y otro en el infierno y con nuevas variaciones en un once que en este equipo es imposible cantar de memoria. La salvación era el objetivo, el único del que quiere oír hablar Iñigo hasta el próximo 27 de mayo, un objetivo que no se certificaría en Valencia por la falta de acierto ofensivo y por un despiste defensivo en la primera parte.
No pudo empezar mejor el partido para el Rayo. El primer acercamiento no acabó en la red porque Dimitrievski rozó un balón que ya celebraba como gol Fran Pérez, mientras el segundo finalizaba en penalti sobre el Pacha Espino. Apenas habían pasado siete minutos y el Rayo ya merecía llevar doble ventaja de gol, pero Nteka no acertó con la pena máxima topándose con el palo y, para sorpresa de todos, regocijo local y lamento visitante, el partido seguía 0-0.
El primer cuarto de hora vallecano fue perfecto, con presencia, con dominio de situación y con ganas de finiquitar por la vía rápida la permanencia en Primera División. Los che, apurados también por la clasificación, empezaron dubitativos y superados por la velocidad de las transiciones franjirrojas. Nteka salía para inquietar a la zaga y Pedro Díaz lanzaba las veloces contras de un Rayo que tenía muy claro lo que debía hacer.
Los primeros atisbos de recuperación de identidad valencianista serían frenados en seco por Florian Lejeune. El central francés se encargaría de hacer brotar los primeros silbidos de Mestalla tras rematar de manera impecable al fondo de la red un saque de esquina lanzado por Gumbau. El 0-1 potenció la seguridad del Rayo y enervó mucho más a los levantinos, que no eran capaces de frenar a un impecable Rayo que seguía a lo suyo.
A la media hora Nteka de nuevo iba a toparse con Dimitrievski, que tapó el mano a mano del atacante para salvar a los suyos, que volvieron a respirar cuando Pedro Díaz desperdició una clara contra en superioridad. Si el partido a esas alturas hubiese ido con 0-3 a nadie le hubiera sorprendido, porque el desparpajo de los de Iñigo desarbolaba por completo a los de Corberán.
Con todo bajo control y con la sensación de superioridad rayista, nada o casi nada hacía presagiar lo que sucedería en los minutos finales del primer tiempo. En un saque de banda en el que la zaga vallecana se durmió, Diego López devolvería la igualdad a un marcador que el Rayo no había sabido romper. Los sueños europeos vía liga del Rayo saltaban en mil pedazos, devolviendo el ‘modo salvación’ de nuevo a la cabeza de todos. El Valencia quiso despertar en los instantes finales, pero bastante botín se llevaba de una primera mitad en la que pudo haber salido goleado. El Rayo perdonó en ataque y regaló en defensa para dar más emoción a la segunda mitad.

El segundo acto arrancó sin nervio y con el juego ralentizado. El Valencia quería continuar con su inercia y el Rayo frenar el ímpetu de un equipo que tampoco tiene excesivos mimbres como para hacerte sufrir en exceso, pero al que, si le regalas seguir vivo, pues lo aprovecha.
Ambos equipos se miraban a los ojos y parecían dar a entender que «un punto es un punto», metiendo el partido en una fase anodina y sin brillantez que nos llevaría al carrusel de cambios a falta de media hora para el final. Alemao, De Frutos, Pathe y Unai serían los elegidos para reactivar un objetivo que se enfriaba minuto a minuto.
El partido era soporífero, mucho más cercano a un ‘bolo de verano’ que a un encuentro en el que los tres puntos garantizaban la permanencia de unos u otros. El Rayo quería y no podía, mientras el Valencia ni podía ni parecía querer. Y así llegaríamos al último cuarto de hora en el que el Rayo de nuevo intentaba volver a recuperar el mando, sin excesivo éxito.
Sin más que contar finalizaba un partido que repartía puntos entre Rayo y Valencia. Ambos más cerca de la salvación.
