Ha llegado la noche de los sueños, de la ilusión, de la alegría. Ha llegado la noche previa a ese momento esperado en Vallecas como una especie de mantra sin esperanza de resolución. Ver al Rayo en una final era algo que cualquier rayista podía pedir al futuro, que además fuese en una competición europea sonaba a rizar el rizo, a algo imposible. Ver al Rayo en una final era algo que, por muy deseado, parecía imposible que pudiera cumplirse.
Pues bien, esta noche, en la soledad de mis pensamientos y después de infinidad de kilómetros recorridos a lo largo de los últimos años, después de tantas cosas vividas y contadas, es el momento de sentir que el Rayo es campeón. Mañana Leipzig amanecerá con miles de seguidores del Rayo, con miles de franjas rojas cruzando miles de corazones que latirán con fuerza para ayudar a los suyos a conseguir lo que ni las apuestas, ni seguramente la lógica, parecen darle. El Rayo ya es campeón en ilusión, en ganas, en cariño, en esfuerzo… el equipo de barrio ha vuelto a mostrar su valentía para tumbar la razón del fútbol y para decirle a toda Europa que en Madrid hay un equipo pequeño capaz de hacer cosas extremadamente grandes.
No hablaré de fútbol, porque eso ya lo haremos antes, durante y después del partido. Prefiero hablar de gente. De esos que han roto sus huchas para venir a Leipzig, de esos que llevan horas recorriendo toda Europa para llegar a la ciudad alemana sin hipotecar su futuro más inmediato, de esos que, cansados, exhaustos, pero llenos de vitalidad y esperanza, mañana se dejarán la garganta y el corazón para ayudar a su Rayo, al equipo de sus vidas, a lograr algo que está reservado a aquellos que tienen mucho más que ofrecer que el simple esfuerzo de su gente.
Vallecas tendrá su mirada puesta en Leipzig, en esa ciudad alemana que por unas horas se convertirá en nuestra casa, en ese lugar en el que depositar toda nuestra ilusión. El Rayo ya es campeón, pero queremos levantar esa maldita copa, queremos salir campeones. Por los que nunca llegaron antes y ya no están con nosotros, por los que nos han acompañado en este camino durante tanto tiempo, por los que ahora disfrutan de este éxito inesperado y maravilloso y por los que lo seguirán intentando en el futuro. Vallecas merece una alegría plena, Vallecas merece salir campeón. El Rayo ya lo es. Su gente también. Pero queremos llevarnos la Conference. ¡A disfrutar!
