La nueva temporada del Rayo Vallecano se pone en marcha. Y después de una de las mejores campañas de nuestras vidas incluyendo una final europea y estar al borde de lograr una nueva clasificación europea son muchas las personas que en las redes sociales o boca a boca transmiten una idea de falta de ilusión con la nueva campaña.
Es lógico pensar que cuando uno toca el cielo poco más le queda por hacer más que quedarse a vivir en él. Algo que en el Rayo Vallecano no es habitual ni lo va a ser dada su estructura como club. Y precisamente por causa de ello se ha perdido mucha de la ilusión: con los abonos más caros que nunca, sin estadio para jugar después de años de dejadez y gestión (añada aquí el calificativo negativo que desee)…
Pero esto es el Rayo Vallecano y esto es Vallecas. Y a nosotros nos han enseñado que no somos fiera para domar y que cuando más herido parece un león más feroz puede ser su respuesta. Esa debe ser la respuesta del rayismo: feroz. Que nadie os quite la ilusión por la franja. Ni hoy ni nunca.
Nuestra elección como rayistas comprende ese sufrimiento y ese sacrificio innato que rara vez se ve recompensado. Pero esa recompensa llegará. Y no hablo de lo deportivo en el Sevilla – Rayo Vallecano (casi un amistoso de pretemporada viendo las plantillas de ambos equipos y las fechas) sino de lo institucional.
Hoy arranca el Rayo de Beñat San José y, como sucedió con todos los entrenadores desde que tengo memoria (Íñigo, Francisco, Andoni, Paco, Míchel, Sandoval, Baraja, Pepe Mel, Felipe Miñambres, Carlos Orué…), merece que el rayismo esté a su lado en el inicio del camino hasta que algo de la crisis institucional se calme y pueda mostrar si comprende el ADN vallecano.
