El Rayo Vallecano atraviesa un momento complicado. La marcha de Jordi y la indisciplina de Botelho son dos de los frentes abiertos en un equipo que tiene ante sà un futuro centrado en la permanencia en Primera División.
Opinión. El Rayo deberá sobreponerse de nuevo a las adversidades y tendrá que luchar, una vez más, contra su pasado y su presente en busca de un futuro incierto mermado por un ayer del que no termina de librarse.
El dÃa a dÃa en este club es una auténtica carrera contra el reloj y una lucha continua contra lo que tiene dentro, y no funciona, y contra lo que llega desde fuera, que no ayuda.
El año pasado, este club fue un modelo de superación, de lucha y entrega, un claro ejemplo de cómo se pueden conseguir los objetivos, con unión y humildad. La plantilla, los empleados y la afición, se dieron un homenaje cuando vieron cumplido su sueño, cuando comprobaron que su esfuerzo, que sus largas noches pensando en el futuro, habÃan tenido su justa recompensa. Aquel sufrimiento sirvió para unir aún más a la afición y para que seguidores y futbolistas fueran un único ente, sin fisuras, sin dobleces, sin más. Ahora, varios meses después, me pregunto cómo es posible tener tan poco respeto hacia esa parte de la historia reciente del Rayo Vallecano.
La salida de Jordi era algo que podÃa suceder, con él o con cualquier otro. El jugador ha cumplido media temporada -sin duda lo ha hecho con creces- y por la segunda parte de su trabajo -que deja inconclusa- el Rayo recibe una inesperada y golosa cantidad compensatoria. Se puede pedir a los futbolistas que cumplan hasta el final, que sean fieles a quién les paga y sobre todo a quien les anima y que sientan unos colores que nunca soñaron portar. Es más difÃcil pedirles que renuncien a lo que consideran la oportunidad de su vida. Cada cual hubiera actuado a su manera, Jordi lo ha hecho a la suya. Solo me queda confiar en Miñambres y en su ‘varita mágica’.
Lo de Jordi podÃa haber sido peor si los emisarios del Brujas hubieran encontrado la misma buena acogida en su primera tentativa (estuvieron cerca, muy cerca). Javi Fuego no forzó nada, está a gusto en Vallecas y se siente, en parte, unido a esa historia del Rayo que, cuando te atrapa, es imposible desprenderte de ella. Javi Fuego vivió los malos momentos del vestuario, esos viajes con la mente puesta en otro sitio, esas visitas a Somosaguas, y esas pancartas y camisetas reclamando lo que les correspondÃa. Jordi no sabe lo que supuso eso y nunca lo sabrá. Pensé que podrÃa llegar a empaparse del espÃritu de la grada de Vallecas y llegar a enarbolar banderas franjirrojas. Me daba el perfil, no sé por qué. Está claro que me equivoqué.
Tampoco Koke sabe lo que significa ser del Rayo. Aquà no vale con la historia, con los partidos jugados por Europa años atrás. Aquà hay que creérselo y estar comprometido y Koke no parece haber encajado. Tampoco tengo muy claro si Trashorras sabe lo que significa llevar ese escudo y esa camiseta, pero eso es ‘harina de otro costal’.
Pero adonde realmente querÃa llegar, y lo haré templando los nervios, es a la falta de respeto de Botelho. A mà me da igual que uno sea brasileño, turco o de Moratalaz, a mà lo único que me importa es que esa persona sea honesta y no se rÃa de todos nosotros. Lo de Botelho, y quizá algún otro jugador que pudiera ir por un camino similar, es un insulto, una auténtica vergüenza.
Estar lesionado, tener al cuerpo médico y a los fisios de cabeza por tus problemas fÃsicos y aprovechar la noche para «tomar algo» con un amigo, es una tomadura de pelo. Aquà muchos han intentado, con mayor o menor éxito, manchar el nombre del Rayo, Botelho no te equivoques, el único nombre que ha quedado marcado es el tuyo. Me da pena por todos esos «locos» que viajaron a Granada en un mini-bus, los que se tomaron una cañas y unas tapas a la salud de su Rayo en la ciudad de la Alhambra o los que se quedaron en casa porque la vida está «mu achuchá» o ese niño que hace poco se alegraba al conseguir el cromo de Botelho, por el simple hecho de ser jugador de su equipo. Un jugador que no merece nada, bueno sÃ, el destierro de Vallecas.
Por cierto, hablando de respeto, y quizá saliéndome del tema que me ha traÃdo hasta aquÃ, reclamo la presencia de Monterrubio. Un señor que llegó de la mano de Tebas y que todavÃa no ha dado la cara. Trabaja para el Rayo, cobra del Rayo y deberÃa contar a los aficionados de su equipo a qué se dedica. Todo llegará.
