El Rayo se mantiene en un peligroso compás de espera

La llegada de Raúl Martín Presa al Rayo no ha supuesto un cambio sustancial en la situación del club. Los embargos siguen bloqueando la entrada de dinero a las arcas de la entidad y el supuesto plan de viabilidad presentado por el empresario no termina de convencer a nadie. La situación se agrava ante la llegada de la ley concursal.

Desde antes de la llegada de Raúl Martín Presa al accionariado del Rayo Vallecano la viabilidad del club franjirrojo pasaba por el levantamiento de los embargos que varios juzgados de Madrid mantienen sobre gran parte de la deuda de la entidad vallecana con Hacienda. El papel de la fiscalía, en este caso, era fundamental y todo parecía indicar que con el ascenso a Primera División la solución estaría cercana. La realidad está siendo otra.

Martín Presa ya no las tiene todas consigo. Su plan de viabilidad, de existir, no termina de ser garantía suficiente para que los embargos empiecen a dar el respiro que el Rayo Vallecano necesita y el paso inexorable del tiempo dirige sin remedio a una ley concursal tan incierta como peligrosa. La falta de activos de la entidad, que no posee bienes inmuebles en propiedad, ni otros valores en los que asentarse, haría peligrar la salida airosa de una situación tan complicada. Esta es la razón por la que hasta ahora se ha venido confiando abiertamente en la posibilidad del levantamiento de los embargos como única opción segura para poder subsistir, al menos durante la próxima campaña en Primera División.

Los embargos no se desbloquean y surgen las dudas

Raúl Martín Presa no ha terminado de convencer a nadie y el asunto se ha ‘enquistado’ de tal manera que la solución no parece estar cercana. Las dudas razonables que ha planteado la fiscalía, apoyadas principalmente en que la opción de Presa cubriría el primer año de presencia en Primera División del club, pero no asegura la viabilidad en años sucesivos -principalmente, ante un eventual descenso de nuevo a Segunda-, han venido a sumarse a los problemas ‘extra’ con los que se ha encontrado el máximo accionista. La herencia de la familia Ruiz-Mateos empieza a deparar sorpresas inesperadas, dificultando mucho más, si cabe, la ya de por sí deteriorada situación económica de una entidad a la que la supuesta inyección económica no termina de llegar.

La nefasta situación institucional del club vallecano no ayuda a crear el clima de confianza suficiente para que las acciones se entiendan de manera positiva. Sobre todo, si no se cumple. Y Presa no lo está haciendo. En una reunión mantenida con los empleados del club se les pidió paciencia y un esfuerzo conjunto para sacar la entidad adelante. Los movimientos se concentraron masivamente en que el equipo lograse el ascenso, que era la llave para salir del pozo, lo que provocó un desequilibrio que no ha llegado a solucionarse con posterioridad. Según ha podido saber PxR, en un principio había una partida económica que debía haber sido repartida entre los trabajadores del club pero, ante la importancia de la situación deportiva del equipo y su más que probable ascenso a Primera, la misma fue destinada a sufragar los gastos del desplazamiento a Vigo. El viaje se realizó en avión y supuso un día adicional de estancia en el hotel de concentración de la ciudad pontevedresa, algo que los empleados del club entendieron y soportaron estoicamente. Los problemas han surgido con posterioridad y su situación sigue siendo grave.

Todos estos inconvenientes, sumados a la mala imagen que la falta de soluciones concretas está dejando en ciertos círculos, agravan los problemas y deja a Presa contra las cuerdas. El empresario ya mostró su agobio durante la respuesta a las preguntas de los periodistas a la salida de la reunión con los accionistas minoritarios. Sus ambiguas y generales respuestas no mostraban indicios de solución, a pesar de lo cual, Presa comentó que la solución estaba cercana y que los problemas de última hora eran «subsanables». Toda una declaración de principios para el momento más delicado de un Rayo de Primera División, que continúa atravesando serias dificultades.