El calendario de Segunda División no era benévolo con el Rayo en su tramo final. La visita del Elche, el viaje a Balaídos, la llegada del Xerez y terminar la temporada en Cartagena y ante el Barcelona B, presagiaban un final de infarto. El buen hacer del equipo nos lleva a una fiesta sin trascendencia.
El Rayo escribió su historia semanas atrás. Cuando el equipo abrió brecha con el Celta, cuando no se dejó impresionar por la fenomenal racha del Granada y cuando no perdió comba con el todopoderoso Betis de Pepe Mel. Por aquel entonces, los de Sandoval ya sabían que, a poco que hicieran las cosas medianamente bien, tendrían un hueco en la élite. Al final, sobraron dos semanas -casi tres-.
Los de Sandoval llegan al choque del Cartagonova con la mente puesta en otras cosas. Una vez apagados los ecos de una celebración por todo lo alto, tras visitar redacciones de periódicos y emisoras de radio, mejorando relaciones tras un año tremendamente duro en el que muchos han quedado retratados para siempre, la plantilla franjirroja solo piensa en afrontar las vacaciones y en solucionar los graves problemas que sigue atravesando el club. Lo institucional sigue primando sobre lo deportivo y de ello se encargan los que disparan y luego guardan el arma homicida, señalando a los que se encargan de dar voz a los pensamientos expresados en voz alta. Esa es la realidad de este club, esa es la realidad de un Rayo Vallecano que, según su máximo accionista, está cerca de salir del pozo (abriendo de manera definitiva la caja para que entre capital, una vez levantados los embargos, que siguen sin resolverse).
En el plano deportivo los franjirrojos perderán a Antonio Amaya, expulsado ante el Xerez por doble cartulina amarilla, y recuperarán a Piti, ausente en el encuentro ante los andaluces. El resto de integrantes de la expedición se decidirán en la última sesión de entrenamiento a realizar en el estadio de Vallecas.
El Cartagena intentará superar su crisis deportiva y los cambios de futuro derrotando a un ‘gallito’
El Efesé afronta una época de renovación absoluta. El primer relevo se producirá en el banquillo ya que J. Ignacio Martínez abandonará la nave albinegra, cediendo el testigo a Paco López (ex-entrenador del Alcoyano). Los cartageneros ya piensan en la próxima temporada, en la que habrá muchas caras nuevas, tras haberse quedado fuera de los puestos de play-off, al sumar ocho de los últimos veintisiete puntos en juego. Las derrotas consecutivas ante Granada, Recreativo y Betis, ésta última por 5-0, sumadas a las de sus visitas a Las Palmas y a Salamanca, han sido un lastre demasiado pesado para un equipo que llega al final de temporada exhausto.
En Vallecas, el Rayo derrotó a los de Martínez por 3-1 en lo que suponía la segunda victoria consecutiva para un equipo que, por aquel entonces, encadenaría su mejor racha de todo el año. Los de Sandoval lograron cinco victorias consecutivas, igualando el arranque de temporada en el que en sus primeras cinco apariciones lograron poner los cimientos de lo que finalmente sería una realidad: el ascenso a Primera División.
El de mañana será un choque sin más aliciente que el de observar las evoluciones de jugadores menos habituales y de confirmar las aspiraciones expresadas por el técnico madrileño de intentar ‘robarle’ al Betis el título de campeón de Segunda División.
