El Rayo Vallecano regresa a la Primera División y lo hace tras derrotar por 3-0 al C.D. Xerez. Los de Sandoval lograron los goles en la segunda mitad, cuando más apretaban los andaluces, y cerraron de esta manera una temporada para olvidar en lo extradeportivo. La posterior fiesta se desbordó.
Se acabó, punto final. La historia ha devuelto al rayismo el protagonismo perdido, y su sufrimiento en Segunda B queda recompensado con la vuelta a Primera División, por la puerta grande. Porque nadie ha regalado nada, más bien todo lo contrario, y porque esta plantilla, este cuerpo técnico, esta afición, este barrio y Madrid entero se merecen tener al Rayo entre los grandes. Ahí está.
La crónica de hoy la escribimos desde lo más cercano en el tiempo, viajando hacia atrás, con el corazón como protagonista. Muchos han sido los kilómetros recorridos, muchas las anécdotas vividas, muchos los sinsabores y la rabia contenida, pero hoy, alegría, alegría y alegría. La Fuente de la Asamblea, lugar de encuentro de miles de emociones, se quedó pequeña para recibir a los suyos. Mucha desorganización y mucha emoción franjirroja, el Rayo volvía a Primera División.
Hasta ese lugar de concentración y manifestación vallecana se acercaron infinidad de seguidores de un equipo que ha sufrido hasta alcanzar la meta. Sobre un autobús descapotable, camino de la alegría y la fiesta colectiva, viajaban muchos recuerdos, muchas emociones, pero un solo mensaje: el Rayo es de Primera.
Atrás quedaban demasiadas cosas que quizá lastrarán el futuro, pero que no han podido con el presente. Una plantilla unida, capaz de luchar contra todo y contra todos. La rueda de prensa de hoy, un puro espectáculo, demuestra una vez más lo que ha sido un vestuario unido, recompensado con un ascenso trabajado, luchado y que es el premio merecido al trabajo de un año entero.
El vestuario fue una explosión de júbilo, un abrazo ‘entre hermanos’. Pero la fiesta, lo que se vivió sobre el césped del Estadio de Vallecas, fue insuperable. Jugadores cantando ‘la vida pirata’ y la grada volcada con los suyos, Armenteros subido al larguero de la portería del fondo de ‘Bukaneros’, Sandoval y Coke mano a mano dirigiendo la fiesta y Piti y su peluca lila, dando la nota de color.
Los noventa minutos anteriores se resumen con tres goles, tres zarpazos que devolvían al Rayo a Primera y que hacían despejar cualquier otra incógnita. Se acabaron los recursos, se acabaron los discursos de «alguien no quiere que ascendamos», se acabó la especulación.
En lo futbolístico, el partido ante el Xerez fue intenso, muy intenso. Los tantos anotados por Susaeta, tras un magistral lanzamineto de falta, Armenteros, tras acción personal y Trejo, que abría la lata y dejaba al Rayo encaminado a la gloria, sirvieron para descontrolar un partido que hasta el arranque de la segunda mitad había estado bastante controlado por un Xerez que fue capaz de poner en serios aprietos a Dani. Desde el primer momento se vio que los andaluces llegaban a Vallecas con la intención de emular a sus antecesores (Salamanca y Elche), concentrándose en la presión, aunque con un pensamiento futbolístico totalmente opuesto. Este Xerez juega al fútbol.
Así, los primeros compases del encuentro estuvieron marcados por la agresividad defensiva y por la intención de asfixiar al rival, haciéndole correr y buscando que el calor terminara pasando factura a unos u otros. La expulsión de Moreno ayudó a que el Rayo se volcara en la salida tras el descanso, el gol de Trejo, tras una espectacular galopada de Aganzo por banda izquierda, ayudó a que las cosas se tranquilizaran, a pesar de la lesión de Juli a los veinticinco minutos y a pesar de que Amaya, con su expulsión, terminara igualando las cosas en lo numérico, a falta de media hora para el final. El Xerez apretó, inclinó el campo hacia la meta de Dani, que volvió a realizar intervenciones de auténtico mérito, pero se encontró con un resolutivo Rayo, que ya no frenó en su camino a Primera División.
El Rayo retornaba a la máxima categoría y la fiesta fue total.
