Miles de aficionados se congregaron en la Fuente de la Asamblea para desde allí agasajar a sus jugadores. El Rayo Vallecano llegó, se divirtió, y de la misma manera que llegó hasta allí, se marchó para terminar con los festejos desde la ventana de vestuarios del propio estadio.
El viaje de ida y vuelta a la Fuente de la Asamblea mereció la pena. Mereció la pena esperar a que los jugadores lo celebraran en la intimidad del vestuario, mereció la pena esperar a que las ruedas de prensa y las entrevistas de rigor tuvieran lugar… mereció la pena, porque la apoteosis final en la Fuente de la Asamblea, a pesar de la notable desorganización que allí se vivió, no defraudó.
El rayismo está de enhorabuena, el Rayo regresa a Primera División y su afición lo vivió a lo grande. Desde la salida del autobús descapotable, que sirvió de ‘transporte’ para los jugadores, ya podía vivirse la emotividad de un momento inolvidable para todos ellos. Cada metro que avanzaban era seguido con especial atención por miles de seguidores que no quisieron perderse un solo instante de la llegada de los suyos al punto de encuentro.
Los últimos metros fueron un calvario… y los jugadores llegaron a mezclarse cien por cien con los suyos
Vallecas es diferente para todo y para las celebraciones no iba a ser de otra manera. La desorganización, la falta de previsión o la falta de celo provocaron un hecho insólito y que terminó sirviendo para que la simbiosis existente entre equipo y afición quedara patente una vez más. Cuando el autobús en el que llegaban los jugadores a la Fuente de la Asamblea enfiló los últimos metros su avance se convirtió en imposible. Tras varios minutos de espera, los jugadores decidieron echar ‘pie a tierra’ y mezclándose con los miles de aficionados allí presentes se encaminaron por un pasillo improvisado hasta la Fuente.
Una vez allí, los Michel, Coke, Piti y compañía llevaron la voz cantante y dirigieron los habituales cánticos de su afición. Las alusiones a Real Madrid y Barcelona, alguno más atrevido se acordó incluso del Liverpool, estuvieron presentes en una celebración vivida como en ningún otro sitio. Equipo y afición, unidos por un sentimiento. Hoy, más que nunca.









