Opinión. El Rayo ha regresado a la élite. En nuestra columna de opinión nos hemos tomado un respiro y hemos querido saborear la gran alegría que vivimos el domingo. Hoy pasamos a la acción y recordamos a todos los que han hecho posible este gran logro, empezando por la afición y terminando por el último que haya participado en esto. Enhorabuena.
Miré al cielo, escuché a los míos gritar y cantar, vi sus caras de felicidad absoluta y pensé: «Os lo merecéis, nos lo merecemos». He querido dejar pasar unas horas antes de ponerme delante de mi ‘arma’ para escribir con el alma, porque en caliente la euforia te tapa algunas salidas y, hoy, prefería tenerlas todas abiertas. Porque hoy me quiero acordar de los que durante los últimos años nos han acompañado en este viaje, largo y tortuoso, que casi acaba con nuestro club en el fango más espantoso pero que, de momento, nos deja a ti y a mí, a las puertas del cielo. Adiós a Segunda, la Primera ya está aquí.
Por mi mente pasan los clásicos Potele, Felines, Peñalva y compañía, los Cota, Cembranos, Bolic o Bolo y los Llorens, Michel, Albiol… soy tremendamente injusto, lo sé, es odioso dar nombres porque siempre te dejas a éste o aquel, al de más allá o a ese otro que ¿cómo no te acuerdas de…? Hoy quiero que esos nombres, los de todos aquellos héroes que defendieron el escudo de la franja roja hasta dejarse la última gota de su sudor, y la memoria de todos los jugadores que han corrido y luchado sabiendo lo que supone llevar esta camiseta, estén presentes. Tú te encargas de ello, de recordarles. Nosotros les agradecemos el esfuerzo y compartimos con ellos la inmensa alegría que supone el regreso de nuestro club a Primera División. Gracias a todos, de verdad, gracias y enhorabuena.
No puedo dejar atrás a los auténticos artífices de este sueño. Los jugadores de la primera plantilla, con Sandoval, Ismael y el resto del cuerpo técnico a la cabeza -no os imagináis cuánto me alegro por vosotros también-. Los malos ratos que hemos pasado quedan atrás. Gracias, gracias y un millón de veces, gracias. Un recuerdo especial para los chavales del filial -sufriendo en la sombra, sin que apenas nadie les mirara-, para las supercampeonas, en la misma situación y demostrando lo que significa ser del Rayo, para toda la gente de las categorías inferiores, por su dedicación y su esfuerzo, y por conseguir que esos niños de hoy sean los que nos representen mañana, con la misma humildad, con el mismo sentimiento. Y hoy, un recuerdo especial para toda esa gente anónima, todos esos trabajadores que con su esfuerzo -sin remunerar- también han hecho grande a esta institución. A los que se fueron, las gracias por haberlo hecho, el reconocimiento por lo que consiguieron y la tristeza y rabia de su salida dejándonos como nos han dejado. Hasta siempre.
Lo hice. Me aparté un instante y lo saboreé con la perspectiva que da la tranquilidad y el sosiego. Te vi correr y saltar, te vi abrazar a tu gente, te vi llorar… y me emocioné. Porque Vallecas es lo más grande y el Rayo es lo más grande, porque tú eres lo más grande. Sé que por aquí pasarán millones de euros vestidos de azulgrana, los flashes dispararán cuando los portugueses lleguen a nuestro estadio y tantos otros que irán dejando en Vallecas ese aroma a ‘glamour’ y espectáculo, porque la Primera, señores, ya está aquí. Solo espero una cosa, que mi Rayo siga siendo el equipo de barrio que siempre ha sido, cercano a su gente, especial, diferente. Señor Martín Presa, sus aires de grandeza son bien recibidos siempre que no perdamos la nota diferenciadora porque «nosotros somos el Rayo». Ver a Movilla, Michel, Cobeño, Piti… y todos los demás, encaminarse hacia la Fuente de la Asamblea rodeados de aficionados es algo que no tiene precio, esto es Vallecas y aquí, la gente vive las grandezas de su equipo de otra manera.
El Rayo ha vuelto, esperemos que para quedarse. La situación institucional no invita al optimismo aunque viendo la reacción de los socios, accionistas o no, de la gente que cada quince días se deja un pedacito de su vida y su maltrecha economía en muchos casos (en la mayoría) para acompañar a su equipo, a su Rayo, cualquiera diría que a este club le quedan otros 87 años de historia, y los que vendrás después.
A PxR le restan apenas catorce días para cumplir sus primeros 1.000 (dos años y medio ‘picando’), quizá no sea mucho, quizá sea demasiado… quizá. Para nosotros, el domingo fue el día más grande jamás contado, nuestro primer ascenso, nuestra primera fiesta, nuestro gran orgullo. Seguiremos intentándolo, seguiremos luchando y peleando con nuestros escasos medios, pero con la gran ilusión que nos mantiene en pie, a pesar de muchas cosas que no se saben ni se sabrán nunca, pero nadie dijo que esto fuese sencillo. En cualquier caso, que nos quiten ‘lo bailao’.
Desde esta ventana humilde, pero llena del sentimiento que envuelve a esta gran afición y a este gran club, queremos agradecer las muestras de cariño que muchos aficionados han demostrado hacia nuestro trabajo, felicitándonos porque ¡somos de Primera!.
¡Aúpa Rayo!.
