>Hagamos un ejercicio de malabarismo. Imaginemos que el fútbol se rige por la lógica, hagamos del Rappel de turno e intentemos adivinar el resultado del sábado, ¡imposible!. Bueno, pues aún así, y sabiendo que lo siguiente no deja de ser un juego de «adivinación» utilizando la lógica (imposible de aplicar a este deporte), vayamos con nuestro pronóstico:
El Rayo ha disputado cuatro partidos en casa, con tres victorias y un empate. Este dato, siendo cierto, no nos ayuda en nuestro imaginario planteamiento. Vayamos un poco más allá. El primer encuentro en el Teresa Rivero los franjirrojos consiguieron un gol (Aganzo). Hasta ahí, nada que reseñar. Sigamos. En el segundo enfrentamiento en casa, el cuadro de Mel logró dos goles (Michel y Diamé) para derrotar al Alavés. Bien. En el tercer partido en Vallecas se empató con el Xerez anotando tres goles (Jofre y Pachón). Nos acercamos a nuestra idea, porque resulta que casualmente, en la cuarta jornada, el Rayo derrotó al Castellón tras conseguir ¡cuatro goles! (Aganzo, Enguix y Perera)… el sábado llega el Eibar, y siguiendo este sencillo juego aritmético, los eibarrenses se llevarían una manita de Vallecas.
Aun siendo una quimera, todo es posible en esta vida, pero como hemos dicho al principio, el fútbol no entiende de matemáticas, de lógicas ni de progresiones aritméticas… el fútbol entiende de pasión, de raza, de emoción y de espectáculo, el que ofrece todas las semanas el Rayo. Seguro que un resultado así es pagado a precio de oro en las casas de apuestas, pero como soñar es gratis, y sin querer pecar de prepotencia, imaginar también. Y ambas cosas a nosotros nos encantan.
Un sentimiento, una ilusión…¡aúpa Rayo, aúpa campeón!
