>Una historia de auténtica «Pasión por el Rayo»:
Víctor nació en 1996 en Zaragoza. Su padre zaragocista hasta la médula, lo mismo que su tío, intentaron desde el principio que el chaval siguiera el mismo camino. ¡Qué mayor satisfacción para un padre que ir a ver con tu hijo al equipo de tus amores!. Sus dos abuelos uno merengue y otro culé. Víctor a los 4 años se juntó con 3 equipaciones en su casa, la del R.Madrid, la del Barça y la del Real Zaragoza, pero nadie sabe porqué, empezó a decir que él era del Rayo Vallecano. Le gustaba esa camiseta blanca con la raya cruzada, el nombre del equipo le hacía gracia ¿quién sabe?, el caso es que él era del Rayo, del Rayo y del Rayo.
Pasaron los días, y aunque al principio todos nos lo tomábamos a broma, siempre preguntaba como había quedado su Rayo y si le decíamos que había perdido, se ponía muy tristorro, cabizbajo, medio enfadado. Optamos por decirle siempre que preguntaba que había ganado por evitarlo, pero él de una manera u otra se enteraba viendo el resultado en la tele o como fuera.
Llegó el año 2.002 y pensamos llevarle a La Romareda a ver el R.Zaragoza – Rayo, me puse en contacto con el R.Zaragoza para que permitiesen al chaval hacerse una foto vestido del Rayo con los jugadores, pero todo fueron negativas porque solo se podían hacer la foto los niños que saliesen vestidos de zaragocistas. Así que rompiendo mi promesa, le tuve que decir al chaval que no podía saltar al campo, pero sí que íbamos a ver el partido, y vería jugar a su Rayo.
Comenzó el partido y comenzó marcando el Rayo, Víctor reía, nos abrazaba, era una cara de felicidad absoluta cuando veía a los jugadores rayistas abrazarse al marcar ese primer gol, pero lamentablemente para él, el R.Zaragoza dio la vuelta al marcador, era el retorno de Savo Milosevic después de su periplo italiano y marcó dos goles, la Romareda era una fiesta, estaba siendo una temporada pésima, apenas se veían goles en casa y aquel partido hubo 3 seguidos, todo el mundo de pie y Víctor en su asiento lloraba a moco tendido. Intentamos consolarle, tanto yo, como su padre, como la gente de alrededor, se me pone la piel de gallina cuando recuerdo aquel momento. Creo que jamás me ha dolido tanto una victoria de mi equipo.
Unos meses después se me ocurrió contar esta historia en el foro del Rayo Vallecano y causó un gran impacto. Enseguida se pusieron en contacto conmigo una gente maravillosa y me dijeron que Víctor cumpliría su sueño. Fue a la temporada siguiente. A mí me hubiese encantado ver el Rayo-R.Zaragoza, pero lamentablemente habíamos descendido el año anterior en aquel triste partido del Madrigal con esas imágenes de peleas del Toro Acuña y Lainez con aficionados del Villarreal. Fuimos a Vallecas y todo fueron atenciones, Víctor se fotografió con el primer equipo, con la mascota, le llevaron a la sala de trofeos, luego vio el partido junto a su afición. Fue un empate a uno, pero ese gol rayista, celebrado por todo el campo, fue su momento culminante como rayista, el día más feliz de su vida.
Historia enviada por Rafa desde Zaragoza a PASIÓN POR EL RAYO
