Opinión. Piti luce el brazalete de capitán. Comprometido con el conjunto vallecano desde su llegada cuando el club estaba en Segunda B, ahora le ha llegado el turno de liderar el nuevo proyecto de Jémez.
Opinión. Me lo he preguntado muchas veces y nunca le he encontrado una explicación válida, una lógica aplastante, una razón incontestable. ¿Por qué Piti no lucÃa el brazalete de capitán? ¿Por qué ha parecido estar siempre a la sombra? Es evidente que con Michel o Coke por delante, habÃa poco que hacer, pero Cobeño, Movilla, Javi Fuego… todos tiraron de galones para ser capitanes de un equipo en el que Piti, como poco, se ha convertido por méritos propios en su ‘buque insignia’.
El catalán luchó hace años por vestir la franja roja del Rayo. Sin futuro, o con muy poco, en el Hércules de Alicante, peleó por venir a Vallecas. Lo hizo en dos etapas y quiso quedarse, quiso crecer aquÃ, quiso triunfar aquà y consiguió conquistar los corazones de una afición que rápidamente le acogió. Piti siempre hablaba de un equipo de Primera División en Segunda B, las circunstancias eran esas. Hoy, orgulloso, recuerda aquellos años en la categorÃa de bronce de nuestro fútbol, aquellos años en los que el Rayo no salÃa en los cromos, ni se hablaba de él en los telediarios, ni la sala de prensa estaba a reventar como pasa hoy en dÃa. Piti quiso quedarse en aquel equipo de Segunda B, quiso ascender a Segunda, y lo consiguió, y quiso llegar a Primera, y también lo logró. Piti sigue aquà y ahora es capitán.
Sigo preguntándome por qué ha tardado tanto en ser la cabeza visible de este equipo, sobre todo porque viéndole hoy tengo que reconocer que le sienta muy bien ese rol. Piti ha mejorado muchos aspectos de su fútbol en estos años. Atrás quedaron aquellos momentos de regates y regates sin sentido, del ‘egoÃsmo’ propio del delantero con ansia de gol. Hoy, Piti es un jugador mucho más completo. Comprometido como siempre con el escudo del Rayito y con el espÃritu de este equipo; Piti ha «engordado» su generosidad y su idea global de fútbol. Su disparo sigue siendo demoledor, su regate infalible y su entrega encomiable.
El ’10’ del Rayo ha empezado la temporada soberbio. Le sienta bien el brazalete, es indudable. Piti parece dispuesto a demostrar que a sus 31 años puede demostrar a toda España que su fútbol está más vivo que nunca. Jugó bien ante el Granada, marcó y volvió a hacer un buen partido ante el Betis. Asà es Piti. Capitán y cabeza visible del nuevo Rayo Vallecano, y con ganas de seguir dando guerra.
