El Rayo Vallecano rescató un punto y pudo lograr la victoria ante la Real Sociedad en un partido marcado por la actuación arbitral en el campo y en el VAR.
Ficha técnica
Competición: PRIMERA DIVISIÓN -Jornada 32
Fecha: Domingo 26 Abril - 14 horas
Estadio: Estadio de Vallecas
RAYO VALLECANO
3 - 3
REAL SOCIEDAD
RAYO VALLECANO (3): Cárdenas, Ratiu, Lejeune, Mendy (Pedro Díaz, minuto 64), Chavarría, Pathé Ciss (a), Unai López, Ilias, Isi (A), Carlos Martín (De Frutos, minuto 64) y Camello (Alemao, minuto 64).
REAL SOCIEDAD (3): Remiro, Aramburu, Jon Martín, Caleta-Car, Sergio Gómez, Turrientes, Carlos Soler, Kubo (Pablo Marín, minuto 55), Barrenetxea (Sucic, minuto 55), Oyarzabal y Óskarsson (A) (Gorrotxategi, minuto 67).
Goles: 0-1. Minuto 22. Oyarzábal; 1-1. Minuto 30. Camello; 1-2. Minuto 63. Oskarsson; 1-3. Minuto 76. Oyarzábal (p); 2-3. Minuto 84. Lejeune; 3-3. Minuto 99. Alemao.
Árbitro: Jose Luis Guzmán Mansilla (Principal) / Juan Luis Pulido Santana (VAR)
El duelo entre Rayo Vallecano y Real Sociedad podría pasar a la historia por mil razones. Por la emoción, por el fútbol de unos y después de otros. Por la intensidad, la pelea, las ganas de llevarse la victoria o por el ambiente del Estadio de Vallecas. Pero no, el partido de hoy pasará a la historia por el circo montado por el árbitro sobre el césped y por ‘varbitro’ en la sala de revisión, que se convirtió en el gran protagonista de un duelo que tuvo de todo.
En lo futbolístico la Real Sociedad empezó el partido mejor que el Rayo. Controlaba el juego, manejaba el ‘tempo’, se gustaba con el balón en los pies y disfrutaba cuando los centrocampistas repartian las cartas de un despliegue táctico que favorecía claramente a los de Matarazzo. En apenas quince minutos habíamos pasado del merecido pasillo de homenaje a los campeones de Copa a ver cómo los donostiarras le ganaban la partida a un Rayo que quería y no podía.

Los primeros acercamientos blanquiazules serían infructuosos, con varios centros que se pasearían por delante de un Dani Cárdenas que de nuevo volvía a saborear las mieles de la titularidad ante la baja por doble motivo de Batalla (lesión y sanción). La Real parecía llegar con ganas de reponerse al mazazo sufrido ante el Getafe, para sentenciar de manera definitiva su salvación y sus opciones europeas.
Fruto de su mejor fútbol, los donostiarras se iban a adelantar en el marcador, gracias a la incuestionable calidad de Mikel Oyarzábal. Su acción individual acabó con un disparo cruzado ante el que nada pudo hacer Cárdenas. El partido estaba desnivelado en lo futbolístico y también en lo numérico, pero este Rayo tiene mucho corazón. Los vallecanos apenas tardaron un minuto en reponerse del golpe y contestar igualando el partido con un gol de Carlos Martín que daría el pistoletazo de salida al circo arbitral. Tras la revisión del VAR, el tanto sería anulado por una mano de Ratiu antes de poner el centro desde la derecha.
El partido entró entonces en una espiral de acciones y reacciones que tendrían muy pocos valles y poco descanso. A la media hora apareció el héroe del jueves pasado ante el Espanyol para recomponer todo. Camello hacía el 1-1 poniendo ‘patas arriba’ el Estadio de Vallecas, que siguió apretando hasta el descanso viendo cómo los suyos se habían levantado tras el primer revés del VAR.

El segundo tiempo empezó con el Rayo enchufado y con Camello perdonando el 2-1 ante Remiro. Ilias desestabilizaba a la zaga vasca, mientras la defensa, con Lejeune y Mendy como pareja de contención se empleaba a fondo para maniatar al siempre peligroso equipo guipuzcoano. El Rayo ya se sentía protagonista en el partido, aunque sufría las acometidas de Oyarzábal, que obligó a un paradón de Cárdenas, y de Oskarsson, que haría el 1-2 en el minuto 62. Lo que sucedió a partir de aquí se hace difícil de entender y, sobre todo, de explicar.
Llegamos al minuto 68 con el partido volcado a favor del Rayo y con Pedro Díaz culminando una buena asistencia de Alemao para hacer el empate. Y de repente, la alegría se transformó en sorpresa primero y en ira después. El VAR volvía a hacer de las suyas. Nueva llamada para anular el gol de Pedro Díaz por un supuesto penalti de Ratiu en la acción previa. Tras varios minutos de espera, el colegiado volvía a dirigirse al monitor. Jugada adelante y atrás, otra toma, otra toma, lo volvemos a ver otra vez… y después de mil dudas, el árbitro decide sacar la acción de la zona de ‘los grises’ para indicar que el gol de Pedro no valía y que, además, era penalti a favor de la Real Sociedad. Oyarzábal no perdonaría el regalo del VAR para transformar el 2-2 en un 1-3, para enfado de todos (salvo los de la Real, obviamente).

Y entonces llegó la simbiosis total de la grada con su equipo. El Rayo arrolló por completo a la Real, transformó su desesperación y ‘mala leche’ en presión, ataque y búsqueda de su rival, para terminar encontrando lo que buscaba. Primero Lejeune, en el minuto 84, haría el 2-3 y, con un Estadio de Vallecas encendido como nunca, Alemao lograría el 3-3 definitivo en el 99.
Un postrero penalti sobre Ilias no sería revisado por el colegiado en el VAR, que ya se había tomado sus merecidas ‘vacaciones’ en un partido que fue un auténtico circo arbitral y una oda al fútbol, a la intensidad y al coraje de un Rayo que desde ya debe centrarse en la Conference.
