Opinión. «Ni en la cantera ni en los fichajes el Rayo ha encontrado ese hombre que refleje en su fútbol y en su manera de entender las cosas, lo que significa ser del Rayo y jugar en Vallecas». Falta un referente.
Opinión. Ha llegado el momento de plantearse el futuro, el de Primera o Segunda División, el de fútbol ofensivo, de ataque, bonito y dominador o el de sufrir, pelear, luchar y sobrevivir, pero sobre todo el de Vallecas. Ha llegado el momento de buscar y encontrar un referente, un hombre en torno al cual se haga crecer una idea, un sentimiento, un orgullo, un escudo y una camiseta. Por Vallecas nos estamos acostumbrando demasiado rápido a las idas y venidas de futbolistas. Algunos de medio pelo, que apenas llegan ya se están marchando (aunque permanezcan por la Ciudad Deportiva semana tras semana) y otros que aparecen, explotan y se marchan. Ni en la cantera ni en los fichajes el Rayo ha encontrado ese hombre que refleje en su fútbol y en su manera de entender las cosas, lo que significa ser del Rayo y jugar en Vallecas. A Piti le costó unos años entender que debÃa ser el representante de ese sentimiento, ‘Chori’ se metió a la gente en el bolsillo a base de carreras y Leo pareció ser el espejo en el que debÃan mirarse los jóvenes de la cantera con aspiraciones a jugar al máximo nivel. Todos volaron.
Ya no quedan hombres como MÃchel, por no remontarnos más atrás en la historia. Ya no quedan ni siquiera jugadores como Coke o como Yuma y, a dÃa de hoy, ni parecidos a Piti. El rayismo ha perdido su reflejo dentro del terreno de juego y eso provoca una inseguridad abrumadora. Trashorras no es un lÃder como los de antaño, buen futbolista, sÃ, pero le falta carisma. Cobeño tiene más madera, pero le falta representación futbolÃstica y Tito, que podrÃa haber sido el siguiente, no tiene ni los galones ni la imagen de aglutinador de masas que se espera de un hombre que se convierta en el santo y seña de una afición, de una barriada como Vallecas, ávida de referentes.
El Rayo busca desesperadamente un Jémez dentro del campo, pero cada año es más difÃcil. Cuando encuentra a un Chori, se marcha, cuando explota un Piti, se marcha y asà año tras año. Y la hinchada se agarra al primer Larrivey que se encuentra en su camino, hasta que se marcha. El argentino se ha convertido en apenas unos meses en ese jugador al que todos dirigen sus miradas cuando necesitan saber algo o decir algo, en ese jugador al que se reclama una frase, una ‘arenga’, un guiño… pero Larrivey, con todo lo aportado, aún no llega a ser referencia de nada relacionado con Vallecas. Quizá pasen años, esperemos que no muchos, hasta que la afición vuelva a encontrar a ese jugador sobre el que nunca habrá dudas, a ese jugador al que le cueste muchas noches de sueño decidir entre más dinero o más ‘Vidas piratas’, a ese jugador que se emocione con y por el Rayo. Vallecas necesita un referente y lo necesita ya. Ya habrá tiempo de hablar de fútbol.

