En el En Clave de Franja de esta noche hemos querido mostrar el contraste de dos alegrías, la del chaval que juega sus primeros minutos con un equipo profesional y la de un futbolista que en la recta final de su carrera alcanza nada más y nada menos que la cifra de 300 partidos con el Rayo.
Y esto me lleva a la siguiente reflexión. Por un lado, el papel de la cantera y lo difícil que lo tienen los futbolistas del Rayo B para hacer carrera en el equipo de Vallecas. Son contados los jugadores que viniendo del filial alcanzan el primer equipo y logran hacerse un hueco.
Y por otro lado, la importancia de contar en un equipo como el Rayo con gente comprometida, que entienda a la gente y sus inquietudes, que se sienta uno más del barrio, que disfrute jugando y que sienta que su función aquí va más allá de hacer ruletas, dar pases, marcar goles y sumar 100 o 300 partidos.
Ojalá el Rayo B consiga ascender un día y acortar la tremenda distancia que ahora hay entre la Primera División del primer equipo y la Tercera RFEF del filial, porque cinco categorías son demasiadas para dar el salto. Ojalá Marco y Etienne, que son los que actualmente están más cerca, consigan hacerse un hueco en la plantilla y abran la puerta para que otros chavales vean que hay oportunidades más allá del Rayo B.
Y ojalá hubiera en el mercado futbolístico un puñado de 'Trejos'. Jugadores comprometidos, futbolistas humildes, trabajadores del fútbol que saben liderar los valores y la imagen de un club como el Rayo, o mejor dicho, de una afición como la del Rayo.
Ojalá la cantera mejore su salud y ojalá el Rayo encuentre el heredero más digno posible de Oscar Trejo.