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OPINIÓN

Columna de opinión de Miguel A. Tejeda en ECDF 9×30

El descenso del Filial y del Femenino, así como la histórica semifinal europea en el foco de nuestra columna de opinión

Columna de opinión de Miguel A. Tejeda en ECDF 9×30
Raúl Martín Presa, presidente del Rayo Vallecano (c) Pasión por el Rayo

Ha llegado el momento de lamentar el descenso de dos de nuestros equipos principales, algo que, por anunciado, no deja de ser doloroso para los que de una manera u otra consideramos que el Rayo es mucho más que la Conference o la Primera División.

Que el filial, a las primeras de cambio, haya vuelto a la Tercera RFEF después de una segunda vuelta desastrosa y de un cambio de entrenador sin el efecto deseado, viene a rubricar el desinterés del club por todo lo que no sea el primer equipo. En Atenas pude ver a Martín Presa hablando con Ilias camino del autobús que les debía llevar al aeropuerto. Por los gestos debía estar explicándole cómo evitar que le den tantas patadas al tobillo, cómo esquivar a los rivales y cómo regatear a los que intentan evitar que haga gol. Así es él, que sabe mucho de fútbol.

Lo que no debe saber es que un club va más allá de sus charlas con los futbolistas y sus clases magistrales sobre cómo regatear o cómo sacar un córner. Hay que invertir, hay que gestionar, hay que cuidar, hay que tener talante positivo y saber comunicar, hay que saber dirigir.

Pero no, aquí en este Rayo nada de eso funciona. El Femenino ya está en Tercera RFEF desde que saliera de la Primera División encadenando descenso tras descenso. Cambió su nombre para beneficiarse de subvenciones, pero la realidad va más allá. El desastre es que su filial también cae otra categoría y que en el Rayo todo pinta tan negro como parecía años atrás.

Y el desastre se extiende al filial masculino. Después del esfuerzo del año pasado, del alegrón del ascenso tras superar tres eliminatorias y una vez logrado el objetivo de subir un peldaño hasta el cuarto nivel del fútbol español, el cuarto ¡ojo!, a las primeras de cambio volvemos al punto de partida. ¡Volvemos al punto de partida, sí! Esto no tendría más relevancia si fuese únicamente un problema deportivo, porque en el fútbol nada ni nadie te garantiza el éxito, pero va más allá. Porque todo está conectado. Las malas condiciones del primer equipo, que se quejó abiertamente a través de AFE, recordemos, se amplifica según vas bajando de nivel.

Los equipos del Rayo fuera del primer equipo han tenido que jugar fuera de la ciudad deportiva durante toda la temporada. Ha habido problemas con los juveniles y con otros equipos. El milagro hubiera sido que algo funcionara, porque todo está planificado para que sea al contrario. Y así es, aquí no puede funcionar nada.

Al final, el Rayo tiene lo que merece por descuidar a su equipo femenino y a su filial. Dos descensos que solo le duelen a los que realmente apuestan por estos equipos. A nosotros nos duelen, porque llevamos toda la temporada siguiendoles y dándoles la visibilidad que no tienen en otros lugares.

A ver qué deciden el de los regates y los que le rodean a partir de ahora.

Y ahora voy a la parte positiva. La del sentimiento de orgullo. La de ver a 1.500 de los nuestros invadir Atenas. Fue un espectáculo, una fiesta, una locura. Tocó sufrir, pero el Rayo ya está en semifinales de la Conference League. Un premio ganado a pulso por los de dentro del campo, pero también por los que fueron a Suecia, Eslovaquia, Polonia, Turquía y Grecia y por los que irán a Francia. Porque recorrerte media Europa en conexiones imposibles para animar al Rayo es algo que no se puede explicar con palabras, porque vivir una competición europea con el Rayo no se puede explicar con palabras.

El Rayo volverá a cobrar a los suyos otros 20 euros, no paran, no les detiene nada. Siguen a lo suyo, suma que te suma. Vallecas merece algo mucho mejor, pero de momento tiene que conformarse con lo que tiene.

Intentemos disfrutar al máximo de la semifinal, primero en casa y después en Francia.