El Rayo no sabe defender sus últimas opciones

El Rayo no sabe defender sus últimas opciones
Delilbasic se lleva un balón ante el jugador mexicano del Valencia, Guardado.

El Rayo Vallecano cayó ampliamente derrotado ante un Valencia arrollador que confirmó en Vallecas sus opciones de alcanzar la cuarta plaza que da derecho a Champions. El Rayo se desinfla.

J35 Rayo 0 Valencia 4


Ficha técnica:

 

Rayo Vallecano (0): Rubén, Arbilla (Perea, minuto 52), J. Figueras, Amat (A), Casado (Nacho, minuto 26) (A), Trashorras (A), Javi Fuego, Piti, Jose Carlos (Lass, minuto 67), ‘Chori’ Domínguez (A) y Delibasic (A).

Valencia C.F. (4): Guaita, Albelda (Víctor Ruiz, minuto 77), Feghouli (A), Soldado (Valdez, minuto 83), Banega, Piatti (Cissokho, minuto 55), Guardado (A), Joao, Ricardo Costa, Parejo y Mathieu.

Arbitro: Delgado Ferreiro.

Goles: 0-1. Minuto 21. Soldado; 0-2. Minuto 33. Soldado; 0-3. Minuto 61. Guardado; 0-4. Minuto 89. Valdez.


El Rayo Vallecano aguantó ante el Valencia diez minutos y se vino abajo encajando una goleada y dejando una alarmante sensación de agotamiento físico, psíquico y futbolístico, que no hace honor ni al buen fútbol ni al compromiso demostrado por sus jugadores a lo largo de una temporada que prácticamente ha terminado para ellos.

El inicio del encuentro ante el Valencia tuvo el ‘efecto gaseosa’ que ha caracterizado al conjunto de Paco Jémez en las últimas jornadas. La intensidad de los primeros minutos se vino abajo rápidamente y los valencianos, mucho más metidos en el encuentro, empezaron a demostrar su calidad y categoría para convertir al Rayo en un muñeco roto con el que hacer lo que más les apetecía en cada momento.

El momento de inflexión definitiva, con el partido ya dirigido hacia su destino, se produjo a los veinte minutos. En un balón dividido, Casado caía lesionado y tenía que retirarse del terreno de juego. El Valencia aprovechó el minuto de transición entre la lesión del lateral y la entrada de Nacho para, por el carril zurdo defensivo de los franjirrojos, asestar el primero de sus golpes asesinos merced a un penalti cometido por Jordi Figueras y lanzado por el ariete Roberto Soldado.

Con el 0-1 el Rayo perdió el último aliento que le quedaba y se entregó a la desesperación más absoluta. El centro del campo perdía balones y no luchaba por recuperarlos, la pareja de centrales, entre caída y caída, era un coladero, las bandas un carril despejado para los estiletes ofensivos del rival y la delantera, un sin fin de carreras sin sentido y con pocas opciones de crear peligro ante Guaita.

En cambio, los valencianos dieron criterio al balón, buscaron la espalda de la defensa, se conjuntaron bien en todas las zonas del terreno de juego y, desaprovechando un enorme torrencial de ocasiones de gol, lograron el 0-2 tras un buen pase de Piatti aprovechado de nuevo por Soldado.

Sin aire en los pulmones y con más ganas que fútbol

La segunda mitad del Rayo dejó en evidencia lo larga que se le puede hacer la recta final de la temporada a un equipo que ha rendido a un altísimo nivel y al que el último empujón puede llevarle a terminar el año muy alejado de su propia imagen.

Los vallecanos intentaron dar lo último que les quedaba ante un Valencia que ya sabía que el partido no se escaparía. Sí se les escaparon alguna serie más de ocasiones. Si en la primera parte fue Piatti, en la segunda sería un Feghouli muy activo, el que pudo redondear una goleada que primero Guardado, y posteriormente, en el último minuto, Valdez, se encargaron de dar por sentenciada, dibujando una sonrisa en el rostro de una plantilla que se siente fuerte y que ve cómo la Real Sociedad está al alcance de la mano.

En el lado opuesto, los vallecanos, con el incansable aliento de su ‘grada descontrolada’, se limitaron a capear el temporal con un remate desde la frontal de Piti, que fue prácticamente el único intento con intención desde que en la primera mitad el colegiado anulase un gol por claras manos de Delibasic.

El Rayo se aleja de sus opciones de luchar por un puesto europeo y no lo hace solo por los puntos, sino también porque el equipo ha perdido el fuelle, el empuje y el fútbol que le llevó hasta este punto. Ahora llegarán ocasiones para algunos jugadores que apenas han jugado en la presente campaña.