Pese al horario, pese al 1-0 de penalti polémico, pese al fuera de juego milimétrico que anula el gol de Embarba, pese a la dureza del calendario, pese al ruido externo sobre estrellas de otra galaxia, pese a la lesión de Álvaro García y pese a todos los peses, la primera plantilla del Rayo Vallecano y el rayismo volvieron a dar otra lección en el estadio Benito Villamarín.
Una treintena de aficionados vallecanos vibraron y no pararon de animar durante todo el Betis - Rayo Vallecano. Su recompensa fue otro partido de entrega, de lucha y de vaciarse en el campo por parte de quienes están representando a la franja sobre el terreno de juego.
El año más especial para unos y otros, el del centenario, se está viviendo con la máxima emotividad tanto en la grada como en el césped y el reconocimiento de la labor de la afición y de la del equipo está siendo mutua. Por ello, la última imagen del 2024 del Rayo Vallecano sobre el césped fue acudir a agradecer a los rayistas su presencia en el estadio Benito Villamarín un domingo 22 de diciembre a las 9 de la noche.
Equipo + afición, una fórmula que rara vez falla.