El Rayo Vallecano cayó goleado en su visita a un Villarreal que aprovechó sus opciones para llevarse cómodamente la victoria.
Ficha técnica
Competición: PRIMERA DIVISIÓN - Jornada 11
Fecha: 1 Noviembre - 14 horas
Estadio: La Cerámica
VILLARREAL (4): Junior R, Mouriño, Foyth, Renato Veiga, Pedraza, Pepe (Akhomach, minuto 77), Santi Comesaña (Parejo, minuto 73), Partey, Moleiro (A) (Buchanan, minuto 62), Gerard (Ayoze, minuto 62) y Mikautadze (Oluwaseyi, minuto 45).
RAYO VALLECANO (0): Batalla, Ratiu (A), Lejeune, Mendy, Chavarría, Pathe Ciss, Pedro Díaz (Balliu, minuto 78), Isi (Fran Pérez, minuto 65) De Frutos (Oscar Valentín, minuto 65), Alvaro y Alemao (Trejo, minuto 78).
Goles: 1-0. Minuto 22. Gerard; 2-0. Minuto 55. Moleiro; 3-0. Minuto 58. Comesaña; 4-0. Minuto 63. Ayoze.
Árbitro: Iosu Galech Apezteguia (Principal) - José Antonio López Toca (VAR)
Tras el estreno copero y antes de un nuevo asalto europeo, el Rayo rendía visita a uno de los equipos más importantes de la liga, el Villarreal de un viejo conocido de la afición vallecana como Marcelino García Toral. Y los vallecanos lo hicieron con su ‘once de gala’, pero con tres modificaciones respecto al equipo que derrotó ‘in extremis’ al Alavés en Vallecas. De aquel once se caían Oscar Valentín, Unai López y el goleador copero Fran Pérez, incorporándose a la batalla liguera Pathe Ciss, Isi y Alvaro García.

Con este equipo reconocible y con su más que reconocible estilo, los vallecanos se plantaban en La Cerámica, antiguo El Madrigal, con la intención de seguir sumando en liga para alejar la zona caliente y acercar el sueño europeo un año más. La idea de los de Marcelino era relajar el fútbol y meterle velocidad a los metros finales, mientras que el Rayo quería intensidad en todas las zonas del terreno de juego para impedir que la paciencia amarilla se impusiera desde el principio.
El dibujo inicial ya mostraba las diferencias entre unos y otros. Mientras el Rayo ocupaba todo el terreno de juego, tanto en defensa como en ataque, el Villarreal se plantaba en su propio terreno de juego (con un más que visible 4-4-2) y se desplegaba en ataque para inquietar a Batalla. Los amarillos jugaban todos en el mismo campo, en el propio en defensa y en el ajeno en ataque.
En un inicio de partido vibrante sería el Rayo el primero en asustar al rival. De Frutos progresó por banda derecha para poner un centro a la cabeza de Alemao. El remate del brasileño obligó a Junior a lanzarse a su derecha para despejar. Los vallecanos llegaban bien y no sufrían en exceso en defensa, muy atentos a cualquier desequilibrio individual y electrificando las contras. La ida y vuelta le gustaba más al Rayo, aunque el Villarreal tampoco quiso evitar la tentación de aprovechar sus ataques verticales.
El golpe contra golpe de unos y otros terminaría sonriendo al Villarreal tras una acción individual de Gerard que, tras recibir en el área, se deshizo de Pep Chavarría para hacer el 1-0 con un remate al palo largo. La revisión del VAR por posible fuera de juego confirmó el gol y el Villarreal, en el ecuador de la primera mitad llevaba el partido a su terreno. El objetivo del Rayo no cambiaba en exceso, el escenario sí. Había que seguir jugando como hasta ese instante para lograr un gol, ahora para empatar el duelo antes del descanso.
A la media hora de juego el Rayo pareció recuperarse del golpe y Alvaro aprovechó un despeje de la zaga para rematar. Su disparo se marchó directamente fuera, pero suponía el retorno del equipo vallecano a unas tareas ofensivas que se habían resentido tras el tanto del submarino amarillo. Los castellonenses, ahora con el marcador a favor, veían reforzado su planteamiento de pausa y control para frenar la ebullición de un Rayo que poco a poco intentaba recuperar su protagonismo en un partido del que no quería desaparecer, pero en el que ya afloraban los errores imponiéndose a los aciertos.
El Rayo llegó al descanso con muchas dudas y el Villarreal con toda la seguridad. El plan de partido se cumplía para los locales y no para los visitantes que, tras el paso por vestuarios, debían volver a ordenar ideas para recuperar el terreno perdido que, visto lo visto, no era demasiado.

La idea para la segunda mitad era recuperar la vitalidad y la intensidad de la primera media hora de partido y acompañarla de efectividad de ataque manteniendo el buen nivel defensivo general. En la teoría de pizarra el objetivo estaba claro, en la práctica sobre el césped había que ver cómo se plasmaba.
El inicio de la segunda mitad sería tan prometedor para el Rayo como el arranque de partido. Los vallecanos dominaban el juego y llegaban a zonas ofensivas. Alvaro la tuvo, pero su control en el área pequeña no le permitió rematar. El Rayo salía ‘mandón’ y el Villarreal se dejaba ‘querer’ para sorprender a la contra, pudiendo hacer el 0-2 en un remate a puerta vacía que sorprendentemente se marchó alto (aunque en la revisión de VAR se hubiera anulado por fuera de juego en el inicio de jugada). El caso es que la segunda mitad se parecía mucho a la primera y eso, sin disgustar al Rayo, gustaba mucho al Villarreal.
Y le gustaba tanto que a los diez minutos lograba confirmar su estrategia con el 2-0. En una contra a cámara lenta Moleiro se recorrió todo el campo vallecano para llegar a la frontal y ajustarla al palo. El Rayo le dejó el pasillo central abierto, nadie incomodó al atacante y cuando se quiso reaccionar el balón ya estaba dentro de la portería. Duro golpe para los vallecanos que, tres minutos después, recibirían la puntilla en las botas de un ex, Santi Comesaña. El 3-0 sentenciaba el choque y Comesaña pedía perdón a los seguidores vallecanos.
Quedaba media hora para seguir sufriendo o para maquillar el resultado, pero la debacle franjirroja se iba a ir confirmando poco a poco. Ayoze, recién incorporado en sustitución de Gerard, aprovechó un mal control de Chavarría para hacer el 4-0 completamente solo ante Batalla. El Rayo sucumbía de manera estrepitosa en un partido que tuvo más desnivel en el marcador que en el terreno de juego.
Con todo perdido, Iñigo movió el banquillo en busca de nuevos aires. Sentó a Isi y De Frutos para dar la oportunidad a Oscar Valentín y Fran Pérez, avanzando a Pedro Díaz a la mediapunta. También entró Camello por Alvaro en un triple cambio que tranquilizara el estrés franjirrojo, que era evidente.
Ya no hubo mucho más que rascar, salvo un remate de Trejo que se incorporó al tramo final y un balón al palo de Parejo, en un partido para olvidar en cuanto al marcador y con mucho que aprender en cuanto a juego y efectividad. Toca volver a pensar en Europa tras un baño de realidad que no debe hacer cambiar la hoja de ruta.
